Calum recibe una llamada. Le llama John Young. Le pregunta qué tal está, le comenta que hace mucho que no se ven y que debería pasarse por el club. Calum se pasa, charlan y de forma sutil Young le informa de que el pobre Frank MacLeod está de baja. Tienen que operarle de la cadera. Calum regresa a casa y pasan unos días hasta que Young vuelve a llamarle para que se pase por el club otra vez. Toda esta sutileza y conversaciones sesgadas esconden detrás unas intenciones muy claras: MacLeod es el sicario en nómina de Young, por lo que Young se ha quedado sin sicario a quien recurrir, y le han hablado muy bien del joven Calum. Ergo Young quiere contratar a Calum para algo que está claro que ahora mismo MacLeod no puede hacer: hay que matar a Lewis Winter.

 

La instrucción es directa y clara. No se aportan datos adicionales más allá de que Winter está empezando a ser una molestia, que en su casa no hay seguridad y que vive con una chica llamada Zara Cope. El resto, es trabajo de Calum. Comienza a pasar por delante de su casa, a seguirle, a controlar sus horarios, quien entra y quien sale. Trata de hacerlo lo antes posible, no es conveniente que le acaben viendo por el barrio muchos días seguidos. Y un viernes decide que es el día de dar el paso.

 

Hay que matar a Lewis Winter es la primera novela de Malcolm Mackay. Y quién diría que es una primera novela. Quizá, cuando comienzas a leerla y sientes que la prosa del autor no es excesivamente brillante, que usa frases demasiado cortas y que el lenguaje no brilla con luz propia. Hasta que avanzas y observas la genialidad de la trama, cómo todo está medido al milímetro, como no hay un paso sin calcular. Y comprendes que esas frases cortas y ese lenguaje aparentemente poco cuidado no lo son tanto, que todo está ahí de forma premeditada.

 

Uno de los puntos fuertes de la novela es la elección de una voz omnisciente personalizada en cada uno de los personajes. ¿Y esto que quiere decir? Que el narrador no es ninguno de los protagonistas de la historia, pero aún así la trama está contada desde la visión de cada uno de ellos. Y está tan bien hecho que tienes la sensación de que está narrado directamente por cada una de esas voces en primera persona. La forma de pensar, la manera de moverse por la escena; todo ello está transmitido a la perfección. Cada capítulo está narrado desde una de esas voces, alternando puntos de vista y maneras de ver la historia, consiguiendo así que obtengas todos los datos del rompecabezas.

 

Quizá lo que más me ha gustado de la novela es la elección de tratar de llevar a cabo una trama perfecta, un crimen perfecto. Tengo la sensación de que las últimas novelas que he leído acerca de crímenes premeditados siempre incluyen el factor «todo lo que pueda salir mal, saldrá mal». Pero con el crimen organizado las cosas no son así. Cuando contratas a un sicario para ejecutar a alguien, este debe tratar que ese crimen sea impecable. Que el asesino no tenga vinculación con la víctima, que no quede ni una sola huella o prueba del crimen, que sea rápido y con los mínimos errores posibles. Y eso será lo que tratará de hacer Calum punto por punto. Sin embargo, a pesar de ser un profesional, no deja de ser un ser humano con sus dudas y sus preocupaciones, con sus temores y sus miedos. Dudará de todo y de todos, porque es lo que un buen profesional debe hacer, no dar nada por sentado.

 

Y ahí reside la intriga de la novela. Si le pillarán vigilando, si podrá hacer el trabajo como debe, si conseguirá salir impune y no dejar ningún resquicio de huella o de evidencia, si logrará que no vinculen el crimen con quien le ha hecho el encargo. Un montón de variables que debe controlar y que nos mostrará paso a paso.

 

Si premeditadamente eliminase algunas frases o palabras del texto (teléfono móvil, videojuego, tarjeta de crédito) os aseguro que no sabríais distinguir si esta es una novela escrita en los años 30 o en el siglo XXI. Canónica por los cuatro costados y con un ambiente clásico, sitúa a Malcolm Mackay en un lugar destacado dentro del panorama del Tartan Noir escocés. Y no porque lo diga yo, sino porque con esta novela, escrita con tan solo 31 años, fue (cito textualmente a José Ignacio Escribano) «finalista del CWA John Creasey New Blood Dagger Award a la mejor novela negra novel del año y al Premio a la mejor novela novel escocesa del año, y ganó el premio al mejor libro en el 2013 del club de lectura de crimen y suspense. El segundo libro de la serie, How A Gunman Says Goodbye ganó el Premio Deanston al mejor libro escocés de novela negra del año.»

 

Aunque rehuyo las trilogías hace tiempo, os aseguro que después de leer esta tengo ganas de más. Aunque me parece fabuloso que el género avance y no todas las novelas sean clones unas de las otras reconozco que cuando me encuentro con una novela de género clásica bien escrita no puedo evitar emocionarme. Mackay ha llegado para quedarse y tiene pinta de que va a darnos muy buenas sorpresas.

 

 

No puedo dejar de enlazar las reseñas de José Ignacio Escribano (A Crime is Afoot), siempre el primero en leerlo TODO:
The Necessary Death of Lewis Winter by Malcolm Mackay.
How A Gunman Says Goodbye by Malcolm Mackay.

 

 

Título: Hay que matar a Lewis Winter (The Necessary Death of Lewis Winter)
Autor: Malcolm Mackay.
Traductor: María Corniero.
Editorial: Siruela (2016)
Año de publicación: 2013.
ISBN: 9788416396153.
Páginas: 240.
Precio: 17,95€.
Ficha en Siruela: http://www.siruela.com/catalogo.php?id_libro=2964&completa=S