Esta es una de esas novelas a las que llego tarde, que ya todos conocéis, que ya todos habéis leído. Hacía varios meses que tenía ganas de leerla, y en la Feria del Libro de Madrid tuve la maravillosa suerte de charlar sobre ella con su editor gracias a que el susodicho no sabía cobrarme con tarjeta, un tipo peculiar y encantador. Sabía que estaba basada en hechos reales y suponía que había un asesinato. Pero el editor de Alba me dio algún dato más que hiciese que me la llevase sin dudar.

 

La novela está ambientada en 1877 en Londres. Harriet, la protagonista, es una mujer de 32 años. Está soltera, vive con su madre y el marido de esta. Y no está casada. Con 32 años en esa época era algo muy muy extraño, pero según avanzan las páginas descubrimos que Harriet es “tontita”. No posee el nivel intelectual de los que la rodean, le cuesta expresarse tanto de forma oral como escrita, pero es un mujer pulcra y elegante. Su madre se ha ocupado siempre de ella, a través de su protección y de sus halagos. Sabe que su mente no funciona del todo bien, pero que puede llevar una vida normal.

 

La vida de Harriet, con estas premisas, es una vida ordenada. No le falta de nada, tiene un vestidor inmenso con preciosos vestidos y complementos, broches, tocados, calzado. Su fortuna es la envidia de sus conocidos. Y esa será la losa que acabe con su vida. En ocasiones visita a algunos parientes más pobres, pasando unos días en sus casas a cambio de pagarles una pequeña suma de dinero: ella es atendida por ellos, se relaciona socialmente con otras personas y los propietarios de la vivienda a la que acude obtienen un beneficio económico por ello. En una de esas visitas, conoce a Lewis Oman un joven apuesto pero muy pobre que descubre el filón que tiene delante.

 

Harriet, como decimos, es “tontita” y no percibe la realidad tal cual es. Por ello cuando Lewis comienza a cortejarla no sospecha nada extraño. Está acostumbrada a las atenciones de sus parientes, al cariño de su madre. ¿Por qué no va a despertar el cariño de un hombre también? Con esta conducta, Lewis le rompe el corazón a Alice, una muchacha enamorada de Lewis que aspiraba a casarse con él. Además, el hecho de que la hermana de Alice, Elisabeth, estuviese casada con el hermano de Lewis, Patrick, facilitaba mucho las cosas. Sin embargo, Lewis solo tiene ojos para la fortuna de Harriet.

 

Contra la aprobación de su madre, Harriet se fuga con Lewis y se casan. Desde ese preciso instante, la vida de Harriet dará un giro. Lewis será quien administre su fortuna y Harriet ahora tan solo es un estorbo para él. No está capacitada para ocuparse de sí misma y por lo tanto no logra ocuparse de la casa en la que viven. Tiene descuidos incomprensibles para una persona normal, como dejar los grifos abiertos y estropear con ello los muebles y alfombras de la casa. Pero es que Harriet no está completa, necesita una atención especial, una serie de atenciones que su marido no termina de comprender.

 

A día de hoy somos muchos los que no terminamos de entender cómo dirigirnos a una persona con algún tipo de enfermedad psicológica. Durante años he vivido muy de cerca lo que supone tener una enfermedad mental, hasta qué extremos puede llegar un ser humano por no ser tratado como es necesario, por no dar con la medicación adecuada que alivie sus dolencias internas. Y no es fácil. Si hoy en día, que la situación está bastante normalizada (aunque no lo suficiente) nos resulta complicado, no quiero ni imaginar lo que sucedía hace 150 años.

 

Cuando comienzas a leer Harriet toda la historia parece un folletín: relaciones amorosas, caprichos de muchachas por vestidos, ambición, egoísmo. De una forma sencilla, que no simple, y totalmente cotidiana, la autora desarrolla la historia de nuestros cinco protagonistas: Harriet, Lewis, Alice, Patrick y Elisabeth. Además de introducir tensión e intriga a la narración, creo que el punto fuerte de la historia es el terror. Ese terror de andar por casa, ese pánico a los pequeños maltratos psicológicos que sufrimos a lo largo de nuestra vida que son los que más nos perjudican.

 

No quiero mostraros aquí ningún ejemplo de lo que sucede en el libro por si queda algún rezagado más como yo que no se lo haya leído aún. Harriet es un libro cargado de horror que pone los pelos de punta, que avanza de una forma sosegada y tranquila a lo largo de la vida y la decadencia de nuestra protagonista. Lo más terrorífico suele suceder en aquellos fragmentos de la vida de nuestros protagonistas que no nos cuentan, aquello que dejan entrever, para que seas tú quien construya el resto de piezas en tu cabeza y seas consciente de hasta donde llega la maldad humana. Creo que la clave de la intriga está precisamente ahí, en todo lo que no te dice, pero que aún así sabes que sucede. Por alusiones, por consecuencias.

 

La novela nos aporta también un magnífico Epílogo en el que remarcan alguno de estos aspectos por si algún lector poco atento los pasa por alto. En él también destacan la magnífica prosa de la autora, que estaba convencida de que sus narraciones eran mejores cuando basaba sus historias en hechos que habían sucedido en la vida real. Y respecto a Harriet, por si nos quedasen dudas de hasta qué punto la historia es o no cierta, remarca cuánto de cierto hay en los acontecimientos que nos narra la novela. Una novela de esas que dejan huella, que te dejan mal cuerpo, de esas que sabes que recomendarás durante años, y de la que muchos detalles no se borrarán de tu mente. Y menos aún, sabiendo que sucedieron en una casita a las afueras de Londres.

 

Título: Harriet.
Autor: Elizabeth Jenkins.
Traductor: Catalina Martínez Muñoz
Editorial: Alba. Colección Rara Avis (2013)
Año de publicación: 1934.
ISBN: 9788484288909
Páginas: 336
Precio: 19,50€
Ficha del libro en Alba:
http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showprod&nt=7455&ref=97884-84288909&fldr=0#.Vj5Kra4vd-U