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Parece que entre la gente que me rodea, este es un año de clásicos. Y me tiene intrigada cuál será el motivo. No solo cada vez veo más retos en que se proponen leer clásicos, sino que la gente se está lanzando a la lectura de los libros de toda la vida.

 

Desde luego, un clásico suele ser un acierto seguro. Si ha pasado a la historia de la literatura, lo normal es que se trate de una gran obra. Algunos no son para todos los públicos por su complejidad, o a veces simplemente es que no los leemos en el momento apropiado. Pero generalmente, acertamos con ellos. Son una apuesta a un caballo ganador.

 

Y dentro de los clásicos, incluso me atrevo a decir que hay clásicos en mayúsculas. Libros que todos deberíamos leer, y un modo pausado, degustando cada párrafo, porque merece la pena todo este ritual, ya que tendrás entre tus manos una parte de la historia de la literatura.

 

Para mi, y para muchos, uno de estos clásicos con mayúsculas es Hamlet. Lo leí por primera vez en el instituto, en una época en que me atiborré de teatro y algo de poesía. Ahora es cierto que estoy más restringida a la novela, algo que estoy intentando solucionar a través de lecturas ocasionales de cómics, ensayos y también un poquito de teatro.

 

Si no estás acostumbrado a leer teatro, al principio puede resultar complicado. Hay gente que confunde los personajes y que la velocidad que suelen tener estas obras les hacen perder el hilo. Para eso suelen venir cargadas con una magnífica guía de personajes al comienzo. Cuando son grandes obras de la literatura, es conveniente leer una de las magníficas ediciones que hay con guía de lectura, ya que en ciertas ocasiones se hace alusión a temas como la mitología o la historia, y son de gran ayuda si no eres un experto en el tema.

 

Y mi recomendación es la de detenerse. Deleitarse con el texto, saborear cada palabra, intentando captar toda la riqueza de la entonación que tiene el teatro, el dramatismo, la escenografía. Está claro que no es lo mismo leerlo que asistir a una representación, pero la mente es un arma muy poderosa. Y gracias a estas guías de lectura que os comento, es fácil meterse en harina y conseguir captar lo que el autor nos quiere transmitir.

 

Sobre Hamlet, poco nada decir que no se haya dicho ya, salvo mi opinión personal. Y creo que con todo lo que os he comentado queda clara: es imprescindible, todos deberíais hacerle un hueco en vuestras vidas a esta gran obra, a los grandes monólogos de nuestro atormentado Hamlet, a la complejidad de su personaje y al gran drama de la historia.

 

Nunca he visto una representación de Hamlet. Bueno, quizá si. La magnífica puesta en escena de Kenneth Branagh con su adaptación cinematográfica, con un cambio de escenario ambientándose en el vestuario y los palacios más propios del siglo XIX que de la época en que está ambientada la obra, pero sin cambiar ni una sola coma del texto. 4 horas de pasión, locura, cordura, amor, odio, rencor y dolor. Capta magníficamente la expresión y la puesta en escena de la obra. Aunque, por supuesto, y como siempre, me quedo con el libro.

 

Sé que esta no es una reseña al uso, pero poco puedo aportar con una reseña convencional de un Clásico de la Literatura, así, con mayúsculas.

 

Mi más sincera enhorabuena a Austral por su magnífica edición.

 

Título: Hamlet
Autor: William Shakespeare
Editorial: Austral
ISBN: 9788467033380
Páginas: 302
Precio en papel: 8,95 €