Aunque llego con retraso al arranque de Getafe Negro, creo que he escogido los días que más miga tienen. Charlas por la mañana y por la tarde, autores internacionales… Una de las grandes diferencias entre Getafe Negro y el resto de festivales de novela negra a los que he acudido de momento es la duración de las charlas que se organizan. Mientras que en Gijón la duración media está entre 30 minutos y una hora, y en Barcelona la media es de una hora, en Getafe tenemos charlas de hasta 2 horas de duración. Y la diferencia es palpable. Es cierto que se reducen el número de eventos a unos 4 o 5 por día (a esto hay que sumar presentaciones y alguna actividad más) pero los temas se tratan con mucha más profundidad y se producen debates muy interesantes.

 

EN LOS LÍMITES DE LA REALIDAD: ENTRE EL CIBERACTIVISMO Y LOS NUEVOS ESCENARIOS DEL CRIMEN.

 

Ciberactivismo

 

Arrancamos el día de un modo genial, una charla muy animada y con bastante confrontación. Los ponentes de la mesa eran Dulce Acero, Cristina Cifuentes, Óscar de la Cruz y Simona Levi, todos ellos moderados por el periodista Manuel Marlasca. Las chispas entre Simona Levi, artista y activista italiana, y la delegada del gobierno en Madrid Cristina Cifuentes saltaron rápidamente. Especialmente cuanto se tocó el tema del derecho a manifestación y cómo parece ser que se está intentando recortar con el nuevo código penal.

 

Se trataron temas muy interesantes como qué porcentaje de delitos en la red se resuelven y la escasez de medios de los que se disponen en ocasiones para resolverlos. Uno de los grandes problemas que se plantean es la ausencia de denuncias, porque aunque el porcentaje de casos resueltos dentro de los denunciados es bajo, es más bajo aún si somos conscientes de cuántos delitos quedan sin denunciar.

 

Y es que un problema importante es la falta de legislación en muchos casos que regule cómo penalizar estos delitos. Especialmente si tenemos en cuenta que debido a la inmensidad de la red puede atacarnos un delincuente afincado en la otra punta del planeta, y es necesario crear consorcios internacionales para poder regular todo esto. Hay países con los que es sencillo, como países europeos o con Estados Unidos, pero en cuanto entras en relación con países como China o Turquía no es tan fácil.

 

Por culpa del contenido se penaliza el continente: es decir, se están tratando de recortar parte de nuestros derechos fundamentales por culpar a Internet como un ente global de lo que sucede dentro de forma local. Es cierto que hay delitos en la red (fraude, robo de información personal, compra-venta de armas y órganos, pornografía infantil…) pero no todo lo que hay en Internet es maligno. Una de las grandes ventajas de la red es que es democrática gracias a que los padres de Internet la crearon así. Mi bit de información es tan válido como el de una multinacional, y es muy importante proteger que eso no cambie y que permanezca así.

 

Me quedo con dos datos que me llamaron la atención. El primero, que hay que diferenciar y nunca confundir anonimato con privacidad. Por supuesto que debemos mantener nuestra privacidad, al igual que en nuestra vida diaria en el mundo real, lo que sucede en nuestros hogares pertenece a esa privacidad. El problema en muchos casos surge con el anonimato, porque ahí es donde es más difícil dar con el delincuente, siendo a veces prácticamente imposible seguir su rastro. Y en segundo lugar con una afirmación de Óscar de la Cruz que me puso los pelos de punta sobre la pornografía infantil. Es cierto que es un delito que ha crecido con el uso de Internet porque es más fácil y más rápido acceder a esos contenidos. Pero lo peor es que esas comunidades de individuos que comparten la pornografía socializan, llegando a ver que su enfermedad no es tal porque hay más individuos en su misma situación y llegan a observarlo como algo normal.

 

ACTUALIDAD DE LA NOVELA NEGRA ESPAÑOLA.

 

Actualidad

 

Tras la actividad frenética de la primera mesa, esta segunda resultó más lenta y reposada, especialmente porque fue muy individualizada con escasa interactividad entre los componentes de la mesa. Los participantes fueron José María Guelbenzu, Jesús Ferrero, Empar Fernández y Leandro Pérez, moderando David Conte. Además, desde un punto de vista completamente personal, no le vi relación al nombre de la mesa con los componentes de dicha mesa, ya que 3 de los 4, aunque publican actualmente, llevan ya años escribiendo novela negra y no vi la conexión con ese título de “actualidad”, ya que su forma de escribir realmente no ha cambiado en estos años.

 

Lo que sí es cierto es que había bastante conexión entre los autores. No usan tanto la novela negra como denuncia social, algo que parece reivindicarse mucho en los últimos años, sino más bien para ser un reflejo, una crónica. Su uso, por lo que nos comentaban todos ellos, era más bien como excusa. Por ejemplo, Guelbenzu insistía en que le interesaba contar una historia desarrollada por una jueza y los casos en los que trabaja, y para ello la estructura de la novela negra le es muy cómoda. O Empar, que su uso de la novela negra es entre otros para plasmar las pasiones del terreno doméstico y hasta dónde pueden llevarnos esas pasiones.

 

También se apuntaba a la “desgenerización” del género, como apuntaba Leandro, mezclando y bebiendo de otros géneros y haciendo que cada vez sea más abierto. Ya no se ven tantas novelas con un detective siguiendo un caso, sino otro tipo de investigadores, como una jueza en el caso de Guelbenzu o incluso gente anónima que se topa con una historia en el caso de Empar. Y son formatos que funcionan.

 

Todos ellos estaban de acuerdo en lo cómodo y enriquecedor que puede ser la creación de una serie de novelas con un personaje, que va creciendo novela a novela y aportando carácter al protagonista. Personajes que en ocasiones toman rasgos de la personalidad del autor, camuflando parte de su carácter.

 

ENCUENTRO CON LEE CHILD.

 

LeeChild

 

La excusa la ha dado el Premio RBA de este año. Eso ha hecho posible en parte que Lee Child se haya pasado por nuestro país con unas jornadas maratonianas de entrevistas y firmas. Y con una caballerosidad y una sonrisa constantes. Está claro que es un profesional en cuanto a promociones se refiere, y personalmente me he llevado una grata sorpresa con el autor porque es una persona verdaderamente encantadora.

 

Lee Child nos ha hablado, con Toni García Ramón, como no podía ser de otro modo de Jack Reacher, ese personaje absolutamente ganador, ex policía militar y muy influenciado por la estética del western donde hay un personaje que hace justicia y del que nadie sabe nada de él. Su filosofía podría resumirse en algo así como “Hasta ahora lo he hecho a vuestra manera. De ahora en adelante lo haré de la mía”. Carece de pertenencias más allá de un cepillo de dientes (ya nos comentó que tras 20 años debe actualizarlo y dotarle también de tarjeta de crédito y pasaporte).

 

Lee Child es británico aunque lleve muchos años viviendo en EEUU, y esa tradición se nota. Dice estar muy influenciado por el Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle. Y aunque la tradición cinematográfica nos haya contaminado un poco la visión de Holmes creando un perfecto caballero inglés, en las novelas la violencia física tiene cabida con el tema del boxeo y comenta que es algo que a menudo la gente olvida de Holmes. Reacher es amante de la violencia como método de defensa y no duda en usarla.

 

Mucha gente le acusa de que el tipo de novelas que escribe no son alta literatura, simplemente novelas para consumir, rápidas de leer. Pero tampoco es un objetivo fácil de cumplir. Él es consciente de que no va a ganar el Nobel, pero tampoco lo pretende. Busca entretener.

 

También se habló mucho de la adaptación al cine de Un disparo, protagonizada por Tom Cruise, un hombre muy bajito frente a los 2 metros de altura de Jack Reacher. El cine es una forma mucho más rápida y más cómoda de llegar al gran público, incluso de llegar a países donde de otra forma no es posible hacer promoción. Y tras la película, mucha gente se ha acercado a sus novelas. No teme que sus lectores vayan a dejar de leerle por una mala adaptación, porque ya le leen, prefieren las novelas a la película siempre, y por escoger a Tom Cruise no van a dejar de leerle. Parece ser que en breve se va a comenzar a rodar otra adaptación de una de las novelas de la serie, y que Tom Cruise repite como actor.

 

También nos confirmaron que van a traducirse las novelas que quedan sin traducir al castellano por Serie Negra de RBA.

 

LA INEVITABILIDAD DE LA GUERRA.

 

Guerra

 

Cerramos con una mesa muy concurrida, y es que Almudena Grandes mueve a mucho público. Junto a ella, teníamos al grandísimo Domingo Villar, al que hemos podido ver tras mucho tiempo recluido y tomamos eso como buena señal (esperemos que su nueva novela vea la luz pronto). También participó mi paisana Noemí Sabugal y el autor Santiago Roncagliolo. Fue moderada por Lorenzo Silva por un cambio de última hora.

 

La pregunta que abrió la mesa era la que le daba nombre, si realmente la guerra es inevitable. Domingo Villar nos comentaba que por desgracia la guerra ha entrado en nuestros hogares para quedarse. Entre el pollo y las patatas, como bien apuntaba, tenemos ejecuciones, muertes y destrucción. La invasión es tan brutal que se ha convertido en algo cotidiano. Según Noemí es evitable desde el punto de vista de que no es como una catástrofe natural, aunque en algunos casos sí que es imparable cuando te obligan a involucrarte por una invasión. Almudena sin embargo comentaba que es inevitable desde el punto de vista de que son el mejor medio para obtener el poder. Santiago a su vez comentaba lo viajeras que son las circunstancias que rodean a una guerra. Por ejemplo, la cantidad de nazis que huyeron a Argentina y de allí a Perú o Chile. Las guerras son muy viajeras.

 

En lo que estaban todos de acuerdo es en lo terrible y duradera que la perdurabilidad de una guerra. No solo afecta a los combatientes y sus familiares directos, esos momentos en que abrazas a un hijo que no sabes si vas a volver a ver. Sino que durante generaciones se arrastra ese sentimiento de falta de reconciliación nacional. Por ejemplo en España no se ha dado esa reconciliación, porque tras la guerra hubo 40 años de dictadura, y nuestra democracia es una democracia huérfana y sin referentes, sin un espejo donde mirarse, sin un modelo con el que podamos decir “quiero parecerme a esto”. En otros países, se han tomado alzamientos o momentos históricos de esplendor como referente para ese sentimiento democrático, pero no ha sido así en nuestro país y de ahí que hoy en día no sepamos hacia dónde mirar. Es necesario no dar carpetazo al dolor de las familias, restituirlas y condenar estas guerras para poder seguir adelante.