el-ultimo-milagro-de-horacio-convertini-leersinprisa

Seguimos con el repaso a los nominados al Premio Hammett 2014. Esta semana le ha tocado el turno a El último milagro, de Horacio Convertini. Y aunque no lo escogí a propósito esta semana, qué mejor que traer un libro sobre fútbol con el Mundial recién empezado.

 

El último milagro es una novela muy breve, de apenas 180 páginas, que aborda las miserias más bajas del negocio futbolístico. Todos sabemos que es uno de los mayores negocios del mundo, que mueve cantidades ingentes de dinero y que despierta los instintos más oscuros de los que se mueven en torno a él. En la novela, el Racing está a punto de descender de primera división. Las cábalas y estratagemas del presidente y el entrenador no parecen funcionar. Los aficionados se les echan encima y el asunto se pone cada vez más oscuro. Una de las soluciones parece ser vender a su mejor jugador, y así al menos sanear las arcas del club, pero sin una estrella que levante los partidos, la solución es más que pasajera.

 

Hasta que llega el último milagro, una última puerta que parece que se les abre. Una idea absurda y descabellada, pero que podría funcionar, salvar el club y devolver la fe a sus aficionados. Parece ser que unos japoneses han inventado un método por el cual un jugador puede convertirse en lo más parecido al jugador de un videojuego. Solo hace falta un chip y alguien que maneje bien los mandos. Y como estamos ante una novela negra, está claro que también tiene que haber sangre, mucha sangre.

 

De entrada he de decir que no estoy acostumbrada a la lengua argentina. Sí, compartimos lengua, pero la diferencia de expresiones es brutal. El 80% de ellas, aunque sean diferentes, se entienden sin ningún tipo de problema, pero hay otras en las que se me hizo necesario comprender bien el contexto para darle sentido al texto. No tanto por el idioma en sí, como por lo coloquial de las expresiones, perfectamente justificado y necesario con el espíritu de la novela, pero confuso para los que no estamos tan acostumbrados.

 

Partiendo de ese dato, siento que mi lectura ha sido un poco lenta. Me costó entrar en las expresiones y lo coloquial de la lengua. He avanzado a pasitos a pesar de la corta extensión de la novela. Eso sí, me he divertido un montón, y tiene momentos para enmarcar. El autor lleva al límite las circunstancias y a los personajes. Pero es que la ambición humana es así. Cuando hemos perdido todo, cuando hemos bajado a las cloacas y vemos que nuestra vida se ha ido al garete, cuando no vemos luz al final del túnel, y una pequeña rendija nos deja ver un poco de claridad, la ambición se apodera de nosotros. Adiós a la prudencia, a las buenas intenciones, a las promesas. Volvemos a ser los seres despreciables que hicieron que todo se estropeara.

 

El último milagro es una novela de personajes. Cada capítulo lleva el nombre de uno de estos personajes, que entran y salen de la novela, compartiendo destino y miserias. La historia ante ellos pierde protagonismo. Lo que importa son sus sensaciones, sus pasiones, sus miedos. Los capítulos son cortísimos, y eso unido al cambio de protagonista en cada uno de ellos, hacen que la trama vaya a toda velocidad.

 

Me habría gustado que la carga negra de la novela fuera más poderosa. Se podría haber sacado mucha miga a este elenco de figuras. Por desgracia, quitando algunas connotaciones de lo que va a suceder, la trama más negra se reduce a las últimas páginas. No es una novela negra al uso, no hay una investigación ni un detective. Pero sí cadáveres. Mantiene la tensión, pero según pasan las páginas ves que no termina de llegar la parte más cruda de la historia. Esto no ensombrece la novela, pero si eres amante de las novelas con una acción desenfrenada, esta no la tiene.

 

*Además de estar nominada al Hammett de este año, El último milagro ganó el Concurso de Novela Extremo Negro- BAN! 2013.

 

 

Título: El último milagro.
Autor: Horacio Convertini.
Editorial: Del Nuevo Extremo.
ISBN: 9789876094344
Páginas: 174
Precio: 18€