Hay libros que quizá no deberíamos leer nunca. No me estoy refiriendo a los libros que son rematadamente malos, que no debería leer nadie nunca porque flaco favor le hacen a la literatura. No. Me estoy refiriendo a los buenos, a esos que te recomiendan durante años, a esos que tienes en tu estantería durante meses y meses, aquellos a los que te acaba dando miedo a enfrentarte a ellos, porque son TAN buenos, que temes no estar a la altura.