Debido a que mi número de lecturas negro-criminales se ha multiplicado este año, he creído recomendable hacer una lista diferenciada de mis lecturas de este género al resto de libros (AQUÍ está la lista negro – criminal por si os la perdisteis ayer). Repasando lecturas me he dado cuenta de los tres últimos meses he leído prácticamente todo de este género que cada día me fascina más. Eso no significa que solo vaya a leer novela negra de ahora en adelante, pero sí que veo que son mis lecturas predilectas a la hora de pasar mi tiempo libre.

 

En mi balance lector del año, no puedo estar más contenta. Este año he batido todos mis records y he terminado un total de 106. Nunca había creído que sería capaz de leer esa cantidad de libros en un solo año. En total han sido 29.691 páginas nada menos, es decir, un promedio de 280 páginas por libro, ha habido un poco de todo.

 

Sobre el blog, también estoy encantada con los novios que le han salido. Las colaboraciones en Fiat Lux y Culturamas ya son habituales, y a pesar de ello las visitas no se han resentido. Gracias a los que seguís pasando por aquí cada día a leerme y que de algún modo confiáis en mis recomendaciones, sea para seguirlas o para todo lo contrario.

 

EL BUENO.

 

1 – La casa de hojas, de Mark Z. Danielewski. Uno de los libros que primero terminé este año. Un libro con un concepto diferente a la hora de edición y maquetación, una edición de coleccionista. Fue toda una experiencia su lectura. Y gracias a Antonio Torrubia por intercambiar mi primera edición por esa tercera que me ofreció dedicada.
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2 – Ad Astra, de Peter Watts. Hay editoriales cuyo sello considero símbolo de calidad. Por su buen criterio, por el mimo que ponen a las ediciones y lo exquisito de su trabajo. Una de ellas es Fata Libelli. Por todo eso, por tratarse de una recopilación de relatos excepcionales, y por la brillante traducción de Manuel de los Reyes, es uno de mis libros favoritos del año.

 

 

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3 – 1913. Un año hace cien años, de Florian Illies. Recomendación encarecida de Alexis Ravelo que me dejó maravillada. Un libro puente que me llevó a leer otros varios relacionados. Una crónica de sociedad de la Alemania de pre-guerras en tono de cotilleo. Creo que en la reseña ya dejé claro cuánto me gustó este libro. Una verdadera joya.

 

 

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4 – Recuerdos y cartas de Gustav Mahler, de Alma Mahler. Este es uno de los libros a los que me llevó la lectura de 1913. Un año hace cien años. Alma ha formado parte de este año, su vida y sus escarceos amorosos. Aún tengo pendiente leerme su autobiografía, pero este fue un buen comienzo para adentrarme en su vida y la de su primer marido el gran Gustav.

 

 

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5 – Todo lo que hay, de James Salter. Un autor desconocido para mí hasta este año y que me ha dejado maravillada. Una de esas novelas en las que lo importante es más el continente que el contenido, donde la trama queda en segundo plano ahogada por la maravillosa narrativa del autor. Espero que no sea lo último que leo del autor, porque su lectura fue una delicia.

 

 

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6 – Diástole, de Emilio Bueso. Llevaba un montón de tiempo queriendo leer a Bueso, y este año me he estrenado con esta y con Extraños Eones. La excusa de un viaje a Barcelona en el que me acerqué a la presentación de su última novela hicieron el resto. La fama de Diástole es más que merecida. Creo que todos los que la hemos leído esperamos con ansia la posible publicación de Sístole. Ojalá llegue algún día.

 

 

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7 – Un millón de gotas, de Víctor del Árbol. Si alguien se asustó ayer al no ver esta novela entre mis mejores novelas negras del año era debido a que no la considero una novela negra. Ya me sucedió con Respirar por la herida, y con esta lo corroboro. Aunque tienen un trasfondo muy negro, las novelas de Víctor no son negras, y por eso he preferido que esté aquí. Una novela para leer sin prisa porque te encoge y te deja añurgadito.

 

 

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8 – Chandler por sí mismo, de Raymond Chandler. Aunque se trata de un autor negro, no es un libro negro en sí, porque se trata de una recopilación de cartas, ensayos y reflexiones del autor. Una obra de referencia a la que acudir una y otra vez, colmada de verdades sobre la literatura y que te ayuda a conocer un poco más a uno de los padres de la novela negra americana.

 

 

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9 – Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre. Una de esas novelas que te da una pena horrible terminar. Me acompañó durante gran parte del verano, y la leí con calma y disfrutándola un montón. Una novela sobre las consecuencias devastadoras de una guerra en la sociedad y sobre todo en los individuos que la componen.

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10 – El libro de Ivo, de Juan A. Cuadra Pérez. Recomendación de Antonio Torrubia, más conocido como el Librero del mal en la Librería Gigamesh. Respetado por las editoriales y aún más por los lectores, conoce mis gustos y sabe recomendarme libros de género fantástico que saben que pueden gustarme. Y este fue el caso. Una novela muy entretenida y con un toque de intriga. Aún quedan 3 entregas más, así que a ver cómo sigue la historia.

 

 

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EL FEO

 

Como comentaba en la entrada de ayer, ha habido un gran abandonado este año. Y lo de gran viene por el hecho de que ha sido un libro que ha tenido un éxito tremendo, y sin embargo a pesar de lo breve que es no pude pasar más allá de la mitad. Estoy hablando de Aniquilación de Jeff Vandermeer. Desde mi punto de vista, un libro nada atractivo y aburridísimo, me costó alcanzar la página 100 de las escasas 240 que tiene. Así que decidí dejar de sufrir, y dejarlo a la mitad.

 

 

EL MALO

 

Los malos podéis verlos en la lista de ayer. Fuera de mis lecturas negras no hay ningún libro que haya considerado malo. He tenido buena suerte ayudada de buenas recomendaciones.

 

 

CONCLUSIÓN Y PROPÓSITOS LECTORES PARA EL 2015

 

Uno de mis propósitos para este año era no centrarme sólo en la lectura de novelas, y dedicarme también a ensayo o al menos a no-novelas. Biografías y recopilaciones de cartas han ido colándose en mis estanterías. En cuanto a ensayos, sí que he aumentado mucho su consulta. No llego a leerme todo el contenido, sólo las partes que me interesan, por lo que si revisáis mis lecturas no veréis reflejados estos libros. Pero sí que trato de documentarme y de aprender un poco más.

 

Siguen fallándome las lecturas en inglés. En los ensayos me resulta menos complicado, estoy más acostumbrada a ese tipo de vocabulario que no a las decenas de adjetivos que desconozco de las novelas. Aunque no he leído tanto en inglés como me gustaría, sí que han caído varios relatos y partes de obras de consulta.

 

Mi principal propósito para este año, que ya soy oficialmente lectora de novela negra, es leer más clásicos. Lo repito mucho, pero es cierto: soy lectora reciente del género y me falta una base lectora. Este ha sido el año de Hammett, y el que viene probablemente sea el de Chandler. Ya se irá viendo.

 

De lo que sí me doy cuenta es de la necesidad que noto de releer, cada vez más. Ahora por fin le saco partido a tener en propiedad los libros, porque releo párrafos, notas, o los libros completos. Incluso hay libros que este año he leído de nuevo cuando casi acababa de terminarlos. Me detengo en párrafos que merecen la pena, tomo cada vez más notas, y comparo de unos a otros, especialmente si se tratan del mismo autor. Este año espero releer mucho, aunque reconozco que las novedades me ciegan en muchas ocasiones y acudo a ellas como una polilla a la luz.

 

Como ya he hecho a lo largo de 2014, espero seguir acudiendo a todas las Semanas Negras que me sea posible. De entrada, acudiré un par de días a Pamplona Negra y toda una semana a BCNegra. Eso seguramente se refleje también en las lecturas, porque querré llevar los deberes hechos y haber leído a los autores que vaya a escuchar en las charlas.

 

En resumen, tratar de leer no tanto sino mejor, que creo que es el objetivo de todos.