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Hacía tiempo ya que no os traía una novela gráfica. Y en este caso estoy convencida de que es novela gráfica y no cómic, no como en otras ocasiones en que he dudado cómo definir el libro en cuestión. Ha sido otra de mis corazonadas en la biblioteca, y he acertado de lleno. Para poneros los dientes largos, os aviso que obtuvo el Premio a la mejor obra, guión y dibujo 2009 en el 28 Salón Internacional del Cómic de Barcelona en 2010. Casi nada.

 

La novela está compuesta de 4 capítulos. En el primero de ellos ya nos aventura el final de la historia: un anciano sube al piso más alto de la residencia donde vive y salta al abismo. Desde el segundo capítulo hasta el final, se nos narrará la vida completa de este hombre, la vida de Antonio, una vida desgarrada y desgraciada como la de miles de españoles. Hombres a los que les toco una vida plagada de miseria y hastío, aquellos que vivieron la II República y posterior Guerra Civil española.

 

Antonio fue un hombre de campo, uno de tantos, uno de aquellos que tuvieron que dejar el colegio para dedicarse al doblar el lomo recogiendo la siembra en los campos. Uno de esos hombres que vivieron en una casa donde la falta de todo era la norma. En especial, la falta de sueños y de ilusión. Esas casas donde creces sabiendo que no vas a llegar a ser otra cosa que un campesino, como tu padre, como tu abuelo, como tu bisabuelo. Ese tipo de familias donde los sueños te los entierran a golpe de arado.

 

Pero Antonio no quiso resignarse y se escapaba siempre que ahorraba cuatro perras a Zaragoza, a la ciudad, con un fardo cargado de sueños y nada más. Pero en la ciudad las cosas tampoco estaban fáciles, y más de una vez tuvo que volver a la casa familiar con el rabo entre las piernas.

 

El gran problema de Antonio, como el de muchos que crecieron sin conocer otra cosa, es que eran gente honrada, esa gente que creía a pies juntillas que si hacías las cosas bien y del modo correcto, serías recompensado, que se haría justicia. Pero olvidaba que vivía en un país donde el robo y el engaño eran (y son) la moneda de cambio más corriente.

 

Antonio luchó por sus ideales en la guerra, trabajando, incluso cuando llegó el momento educando a su hijo del modo más inteligente que se le ocurrió. Y es que la censura a todo desarrollaba el ingenio.

 

Toda esta historia, detalle a detalle, sueño roto a sueño roto, acompañado de un dibujo excelente, colmado de detalles, de retratos, de anécdotas. El texto es muy abundante, predomina sobre el dibujo, de ahí que diga tan convencida que es una novela gráfica, porque podría entenderse a la perfección sin el dibujo.

 

 La historia que cuenta te deja mal sabor de boca. Malo, porque es la vida de nuestros abuelos, de nuestros padres, y por desgracia la de tantos que nos rodean hoy en día. Gracias a dios hoy en día no estamos en guerra, pero ese robo de ilusiones y de metas lo vemos cada día en los que nos rodean. Todos conocemos a gente sin trabajo, sin casa, sin ilusión, sin esperanza… Qué pena que no hayamos aprendido nada de nuestros errores y que las cosas, en algunos aspectos, hayan cambiado tan poco.

 

Como veis, es más que recomendable. Una novela de esas que te dejan la garganta seca, un nudo en el estómago, de esas que te hacen pensar en tus antepasados, en lo difícil que lo tuvieron, y cómo aún así sacaron fuerzas de flaqueza para que nosotros no tuviéramos que pasar por eso.

 

Y si como yo, eres de los que no leen ni introducciones ni contraportadas, descubrirás con asombro al final del libro, que la historia que nos cuenta Antonio Altarriba es la historia y vida de su padre. Saber que no es un compendio de historias, sino la vida real y cierta de un hombre, hace que se convierta en más desgarradora todavía.

 

 

Título: El arte de volar
Autor: Antonio Altarriba y Kim
Editorial: Edicions de ponent
ISBN: 9788496730380
Páginas: 207
Precio: 22 €