Debido a que en nuestro país no hay una consolidada tradición de relatos o de cuentos, ni encontramos estos formatos de manera habitual en las revistas o publicaciones periódicas como sucede en otros puntos del globo, nuestra forma de acercarnos a este formato narrativo suele ser artificial. Muchos han sido a lo largo de la historia los escritores que se han abierto un hueco en el mundo de la literatura a través de la historia corta en publicaciones quincenales o mensuales, consiguiendo de este modo una fuente pequeña pero constante de ingresos y que su nombre no sea una novedad cuando logran que su primera novela aparezca en el mercado. Es cierto que las compilaciones de relatos existen, pero cuanto más atrás nos remontamos en el tiempo más habitual es que esas compilaciones surjan de la unión en un solo volumen de textos que han visto la luz inicialmente de forma aislada.

 

Por todo esto, resulta arduo y complicado tratar de acercarse a la narración breve de un autor prolífico de una sola vez, y más aún si hablamos de un autor extranjero. En el caso específico de Edith Wharton (1862-1937), publicó cerca de una centena de relatos desde 1881 a 1937, y al español han sido traducidos unos cuarenta. Quién sabe si algún día una editorial se lance a publicarlos todos en un volumen de considerables dimensiones. De momento no queda otra que hacer arqueología editorial y tratar de sacar partido a lo que tenemos.

 

Lo bueno y lo malo de las recopilaciones parciales es que se busca un punto en común entre los relatos y se agrupan de este modo. En la bibliografía de Wharton son especialmente conocidos sus relatos de fantasmas, quizá porque durante toda su vida, e incluso más allá, vivió a la sombra de las críticas y las comparaciones con su coetáneo y amigo Henry James que fue particularmente conocido por los relatos de terror y de fenómenos sobrenaturales. Aunque como bien escogió Impedimenta en el título de su compendio, en el caso de Wharton prima más lo inquietante que lo fantasmagórico.

 

Edithwharton

Pero vayamos por partes. Desde su primer relato en 1881 titulado Las vistas de la señora Manstey, sus temas y particularidades fueron evolucionando y cambiando al igual que lo hizo ella misma, y hay determinados puntos en común que pueden ser destacados:

 

– Edith Wharton pertenecía a las clases más adineradas de Manhattan. Pasó su infancia a caballo entre viajes por Europa y reclusiones en su habitación debido a ataques tifoideos y episodios de pánico. Nunca recibió una educación superior, pero las infinitas horas que pasó recluida en su habitación leyendo, la instrucción recibida en casa y la apertura de mente que le proporcionaron los viajes fueron más que suficientes para amueblar una cabecita que se hallaba ya muy lejos de la costura y de las labores del hogar. Todo esto la sitúa en una posición en la que sus inquietudes y sus intereses eran muy dispares a las de sus contemporáneas. Y eso se aprecia en sus primeras historias: mujeres adineradas, casadas o viudas, con importantes reflexiones acerca de la vida y de su propia existencia. No olvidemos que en aquel momento la “cosificación” de la mujer aún era un hecho legal y las mujeres tenían pocos más derechos que aquellos que sus maridos quisieran otorgarles. Así como en sus primeras historias se centra más en protagonistas que han enviudado y con ello deben luchar por vivir por sí mismas, pocos años después ya introduce el adulterio y el divorcio en sus relatos encontrando con ello paralelismos con su propia vida (Wharton contrajo un erróneo matrimonio en 1885 con Teddy Wharton que poco más que el apellido aportó a su vida). Así, entre 1891 y 1902 a través de sus protagonistas femeninas se centra especialmente en los recovecos que la trampa del matrimonio esconde y las múltiples opciones que pueden llegar a darse en la unión de dos personas de una forma tan artificial como es el casamiento.

 

En 1904-1905 introduce un cambio en su obra corta y pasan a ser los hombres los protagonistas. Aunque en ocasiones recurra a las féminas para protagonizar sus historias, suelen ser ellos los personajes principales pero casi siempre acompañados de esposas o amantes que marcan los pasos de la narración. Sigue sintiendo predilección por el análisis de la vida doméstica, una vida privada que vista a través de su mirada no lo es tanto, ya que pone el dedo en la llaga en cuanto a cómo las apariencias y la sociedad se meten por la cerradura haciendo que aquello que debería ser confidencial y reservado sea de dominio público. Y cómo, inevitablemente, será siempre la mujer la que sufra las peores consecuencias de esa exposición de puertas abiertas.

 

– Aunque Wharton realizó pequeñas introducciones en el género anteriormente, será sobre todo a partir de 1910 cuando ahonde en los relatos de terror y de intriga. Muchos escritores de novela de misterio deberían aprender de su capacidad de generar inquietud y suspense con elementos muy sencillos que provocan en el lector un deseo irrefrenable de conocer el final de la historia. A medida que avanzan los años la introducción de elementos sobrenaturales o inexplicables será más frecuente, en parte seguramente influenciada por el éxito que vivieron los mediums y todos aquellos ocultistas que afirmaban comunicarse con los muertos cuando la Gran Guerra comenzó a dejar centenares de miles de bajas e innumerables familiares vieron en esta práctica un medio para comunicarse con sus parientes fallecidos en el combate.

 

Lo que nunca abandonó en sus historias fue un marcado carácter reivindicativo. No estamos ante panfletos políticos ni discursos doctrinales, pero sí aprovechó el pequeño púlpito que publicar estas historias le dio para señalar con el dedo algunas realidades sociales que consideraba injustas: la diferenciación a la hora de educar a un niño o a una niña, el injusto sacrificio a todo lo que no sean sus hijos que debe realizar la mujer si quiere tener una familia, las apariencias y la fachada tan falta de veracidad que debía mostrarse siempre en sociedad, la importancia de la educación para otorgar libertad a los seres humanos. En algunos relatos sorprende la franqueza con la que expone determinados temas partiendo de la base del momento en el que fueron escritos. Afortunadamente, le proporcionaron el suficiente éxito para ser independiente económicamente y no depender así de un marido.

 

Nueva-York-1900

Nueva York en 1900.

A pesar de la genialidad de sus cuentos las críticas a su obra fueron duras. El individualismo y el éxito eran conceptos exclusivamente masculinos y que una mujer los abordase haciéndolos propios del género femenino era todo un descaro. Fue una de las primeras autoras en desprenderse de esa etiqueta de que la literatura escrita por mujeres es una literatura sentimental. Y es que sus textos distan mucho de la literatura romántica tan propia de la época victoriana. Fue una de las pioneras en ese cambio que supuso introducir la obra escrita por una autora dentro de la Historia de la Literatura, así con mayúsculas. Por algo le arrebató el Premio Pulitzer al caballo ganador Sinclair Lewis y su Calle Mayor con La edad de la inocencia en 1921.

 

 

*Aunque estos no son los únicos volúmenes con sus relatos, sí que engloban la mayoría de los traducidos a nuestro idioma. A continuación os incluyo un breve resumen de cada uno de ellos organizados por volumen.

 

Cuentos Inquietantes. Editado por Impedimenta (enero 2016). Traducción de Lale Gónzalez-Cotta.

El de más reciente publicación y mi favorito. Si tenéis que escoger solo uno, os recomiendo este. No solo porque la edición sea increíble, porque incluya una pequeña ilustración al inicio de cada relato, y la selección tenga sentido en su conjunto. También porque quitando algunos relatos sueltos creo que es el que posee una mejor traducción en su conjunto. Y porque al final nos incluye una lista con las fechas de publicación originales de los relatos y el lugar de aparición. Una obra de coleccionista. Este volumen incluye:

La plenitud de la vida (1893): Una mujer decide poner fin a su vida y en el más allá se topa con el espíritu de la plenitud de la vida. Allí se lamenta de lo desgraciado que fue su matrimonio y lo poco que la conocía y la comprendía su marido. Hasta que descubre que en este lugar tiene la oportunidad de conocer a su alma gemela.

 

– Un viaje (1899): Una mujer viaja en tren con su marido enfermo. Los médicos ya le han condenado a muerte y cuando faltan 10 horas para llegar a su destino, a Nueva York, el hombre fallece. Durante ese tiempo la mujer deberá ocultar el deceso para que no les obliguen a bajar del tren en medio de ninguna parte.

 

– Un cobarde (1899): A través del supuesto cortejo del señor Vibart a Irene Carstyle, la hija del señor Carstyle, Vibart y el señor Carstyle estrecharán lazos y nos mostrarán una magnífica reflexión acerca de cómo una simple decisión tomada en un momento puntual de nuestras vidas puede cambiar nuestro futuro para siempre.

 

– La duquesa orante (1901): La duquesa Violante vive durante años recluida y sola en el Palladio del duque en Vicenza, solamente acompañada del servicio y del capellán.

 

– La misión de Jane (1902): La señora Lethbury siente que su vida está falta de significado y suplica a su marido que le permita adoptar a una niña que ha descubierto huérfana en el hospital. Jane, la niña, cambiará y condicionará sus vidas, especialmente la de su padre, que será quien más padezca sus caprichos y sus condicionantes.

 

– Los otros dos (1904): Los otros dos son los primeros maridos Alice Waythorn, y el relato está contado por su tercer marido. A pesar de todos los intentos por parte del matrimonio de no tener trato con esos dos hombres, nuestro narrador se verá obligado a ello por azares del destino. Fruto de este trato, escudriñará a su mujer y descubrirá cuánto de ellos se ha impregnado en ella.

 

– El mejor hombre (1905): John Mornway acaba de ganar por segunda vez las elecciones. En la toma de decisiones acerca de quiénes ocuparán los diferentes cargos de su entorno, descubre que su mujer le ha manipulado en el pasado para que otorgase puestos en función de sus necesidades. Cuando descubra los motivos deberá tomar una difícil decisión que afectará a su vida profesional y personal.

 

– El veredicto (1908): Un afamado y reconocido pintor ha “colgado los pinceles” y parece haberse retirado del oficio. Un antiguo amigo acude a su casa para conocer sus motivos de primera mano. Allí, el pintor le contará una extraña y sobrecogedora historia sobre la realización del retrato de otro pintor fallecido y cómo gracias a pasar por esa experiencia descubrió la futilidad de su arte.

 

– Después (1910): Un matrimonio que atesora una pequeña fortuna por una serie de aciertos laborales decide comprar una casa antigua, antigua en todos los sentidos. Mal comunicada, sin agua corriente ni luz eléctrica. Y con fantasma, un ente extraño que tiene la particularidad de que quien habla con él no sabrá que es un fantasma hasta tiempo después.

 

– Una botella de Perrier (1926): Un amigo de Henry Almodham acude a su residencia en medio del desierto para visitarle. Descubre a su llegada que acaba de irse de expedición por África. El visitante decidirá esperarle en su casa pasando los días entre el calor y la ingesta de botellas de agua de Perrier. Pero cuando los días pasan y pasan, y su amigo no regresa, comienza a sospechar que algo no va bien.

 

Encanto y compañía. Editado por Editorial Funambulista (2010). Traducción de Laura Gimeno, Gonzalo Gómez Montoro y Ascensión Cuesta.

Este es el mejor ejemplo de cómo una buena o una mala traducción puede condicionar un texto. En este volumen tenemos tres traductores, y su calidad es bastante desigual. De todos modos, la edición es una maravilla, en tapa dura y con una selección parece que un tanto arbitraria pero buena.

Las vistas de la señora Manstey (1881): La viuda señora Manstey pasa sus días admirando las vistas de su habitación en Nueva York, donde puede ver un magnolio, una casa con un loro, agujas de piedra al fondo… Hasta que un día descubre que la propietaria del jardín vecino va a realizar una ampliación que destrozará sus vistas. Un maravilloso relato que podéis leer aquí: http://www.funambulista.net/wp-content/uploads/2011/07/Primer-cap%C3%ADtulo6.pdf

 

– La plenitud de la vida (1893): Ver en Cuentos inquietantes.

 

– El dedo del destino (1901): Como si nos encontrásemos ante un homenaje a El retrato de Dorian Grey de Wilde, el retrato de la señora Grancy marcará la vida del señor Grancy una vez que esta ha fallecido. Obsesionado con seguir compartiendo su vida y envejeciendo con ella, pedirá al retratista que la mujer del cuadro envejezca al mismo ritmo que lo hace él.

 

– El pretexto (1908): Margaret Random siente una inusitada y secreta atracción por el joven Guy Dawnish con el que pasa largas horas de paseo y conversación. Ella está casada y este amor prohibido está mal, pero logra rejuvenecer a la señora Random hasta verse de otro modo en el espejo. Pero cuando descubre tras varias cartas del joven Dawnish que ha roto su compromiso, supuestamente por amar a otra mujer, todo se precipita.

 

– El diagnóstico (1931): Un hombre al que acaban de confirmar los médicos que su salud es buena, a pesar de llevar toda su vida enfermo, descubre por casualidad un papel en el que le desahucian a muerte. En un arrebato ante su final, decide proponerle matrimonio a su mejor amiga y emprender un viaje para disfrutar de sus últimos días.

 

– Encanto y compañía (1934): James Targatt, un hombre que siempre se ha opuesto a lo que el matrimonio podía ofrecerle, se enamora de Nadeja y al casarse con ella lo hará con toda su extensa e interminable familia rusa. No parece llegar nunca el momento en el que dejen de aparecer parientes necesitados de ayuda.

 

– La permanente (1935): La señora de Vincent Craig acude a la peluquería para que le hagan una permanente. En las cuatro horas que conlleva el proceso medita acerca del paso que va a dar al día siguiente, jueves, abandonando a su marido para fugarse con un aventurero. Hasta que el peluquero afirma que hoy no es miércoles, sino jueves ya.

 

 

Relatos de fantasmas. Editado por Alianza (201o). Traducción de Francisco Torres Oliver. 

Partiendo de la base de que no suelen gustarme las ediciones de bolsillo, no me ha resultado un volumen demasiado cómodo para leer. La selección tiene coherencia, escogiendo como punto de partida los relatos en los que aparecen fantasmas o entes extraños. Creo que la aparición de un fragmento específico de su autobiografía al final de libro es un gran broche final haciendo que todo cobre aún mayor sentido.

– La campanilla de la doncella (1902): Una joven entra a trabajar como doncella de la señora Brympton en un caserón en el campo. La casa es un tanto tenebrosa y la doncella ve como la tristeza se apodera de ella al pasarse días y días sin salir de casa. Una noche la campanilla que avisa de que su ama le llama, suena. Y al salir de su habitación se topa con la antigua doncella, mujer que todos afirman que ha fallecido.

 

– Los ojos (1910): Un hombre comienza una buena noche a observar en la oscuridad de su habitación como un par de ojos no dejan de observarle y escrutarle. Esta historia es contada entre un grupo de amigos que demanda historias de terror.

 

– Después (1910): Ver en Cuentos inquietantes.

 

– Kerfol (1916): Un caballero siente interés por comprar la casa Kerfol y acude a verla. Sin embargo, el guarda no parece estar por allí, tan solo se topa con un grupo de perros que actúan de una manera extraña. A su regreso, le contarán la historia de los fantasmas de Kerfol y cómo los perros jugaron un papel crucial en el destino de los habitantes de la casa.

 

– El triunfo de la noche (1914): El joven Faxon no es recogido en la estación de Weymore a su llegada por la noche. Debido a una tremenda ventisca, le ofrecen alojarse en casa de un reputado millonario. Pero al instalarse en la vivienda empieza a ver a un doble del dueño del caserón y comienza a pensar que quizá no haya sido tan buena idea hospedarse allí.

 

– La señorita Mary Pask (1925): Nuestro protagonista, tras una enfermedad que le obliga a guardar reposo en el campo, decide pasar a visitar a la hermana de una buena amiga que vive por la zona. La señorita Mary Pask se siente muy agradecida por la visita, ya que se siente muy sola. Apenas recibe visitas. Especialmente, desde su muerte.

 

– Embrujado (1925): A pesar de que hace ya algún tiempo que Ora Brand falleció debido a una enfermedad. Sin embargo, su antiguo pretendiente Saul Rutledge afirma que lleva viéndola desde hace un año. Que ella le llama, le atrae, y está dispuesto a demostrárselo a su familia.

 

– El señor Jones (1928): Lady Jane Lynke quiere visitar la mansión de sus antepasados que acaba de heredar. Pero el encargado de cuidar de la casa, el señor Jones, no le permite la entrada. Las prohibiciones del señor Jones se vuelven cada vez más molestas cuando Jane se muda allí y parece ser que existen demasiadas restricciones marcadas por un hombre al que ni siquiera ha visto en persona.

 

– El grano de la granada (1931): La señora Ashby vive con la sombra constante de la antigua mujer de su esposo en su casa. Es un hecho que tras resultar incómodo comienza a ser aceptable. Pero una serie de cartas que su marido comienza a recibir devuelven la intranquilidad a su vida, ya que cada vez que su marido recibe una su estado de ánimo se modifica por completo.

 

– El espejo (1935): Magnífico relato acerca del negocio de los médiums que cobró un importante auge cuando los familiares quisieron contactar con los miles de muertos de la Gran Guerra.

 

– El Día de Difuntos (1937): La señora Clayburn debe guardar reposo por haberse torcido un tobillo. Su doncella le deja preparado todo en su habitación pero misteriosamente a la mañana siguiente no responde a la llamada de su señora. No hay luz en la casa, la calefacción no funciona, el teléfono no tiene línea y la señora Clayburn descubre que no hay ni un solo criado en toda la vivienda y que se encuentra a lesionada y solas.

 

 

El último recurso y otros relatos. Editado por Navona (2012). Traducción de José Luis Piquero.

Aunque hace tiempo que Navona ya no hace este tipo de ediciones, a mí me parecen maravillosas. Económicas y cuidadas, aún es posible encontrarlas en alguna librería online o en páginas como Iberlibro.

– El último recurso (1904): Una jovencita estadounidense afincada en Francia decide casarse, pero la familia del novio pone como requisito inamovible que asista a la boda el padre de la joven. Dicho hombre se haya separado de la madre de la novia hace años y no sabe nada de ellas ni ellas de él. Cuando dan con él, en un principio se niega, pero deben hallar la manera de convencerle o la boda se suspenderá.

 

-El ángel en la tumba (1901): El doctor Anson, un científico de reconocido prestigio, muere sin alcanzar la fama que merecía. Su nieta Paulina decidirá dedicar su vida a la recuperación y estudio de la obra de su abuelo, pero emplea tanto tiempo en ello que cuando finaliza su ensayo nadie siente interés ya por el doctor. Hasta que una visita inesperada da un vuelco a su vida.

 

– Los otros dos (1904): Ver en Cuentos inquietantes.

 

– Xingu (1916): En un club de lectura un tanto peculiar deciden leer la obra de una autora que asistirá para comentar sus libros en pocas semanas. La situación que llega a darse cuando asiste la autora y nadie parece haberse leído sus libros resulta hilarante.

 

– Autres temps… (1911): Una mujer regresa a Nueva York tras largos años escondida en Italia e India tras haberse divorciado. Ahora es su hija la que pasa por lo mismo y ella teme regresar sabiendo con certeza que será la comidilla de la sociedad del lugar. Observa que los tiempos han cambiado y que su hija no es juzgada con la misma dureza, pero que a ella aún siguen observándola por encima del hombro.

 

 

Fiebre romana. Editado por Navona (2010). Traducción de José Luis Piquero.

 

Como en el caso anterior, preciosa edición de Navona y en este caso en tamaño mini. Tanto en este libro como en El último recurso y otros relatos, el relato de prólogo de José Luis Piquero es un extra magnífico a la obra.

– Almas rezagadas (1899): Lydia ha dejado a su marido para fugarse con Gannet. Pasan meses en un idílico viaje hasta que recibe los papeles del divorcio y la posibilidad de que su aventura se convierta en otro monótono y estandarizado matrimonio le aterra. Ambos se refugiarán en una villa en el campo, pero su situación sigue pendiendo de un hilo.

 

– Tras Holbein (1928): Anson Warley ha pasado todas las noches de su vida adulta de fiesta en fiesta y de cena en cena. La señora Jaspar por su lado es una de esas anfitrionas que cada noche reune a su mesa a lo más selecto de la sociedad neoyorquina. Ella ha tratado de invitarle una y otra vez, pero él prefiere otras reuniones más selectas. Hasta que una noche acepta acudir a casa de la señora Jaspar.

 

– Fiebre romana (1934): Dos antiguas amigas rememoran su juventud frente a las ruinas de Roma. Desentrañando secretos de juventud, recuerdan cómo era costumbre colarse en el Coliseo por las noches para quedar con los amantes en soledad. Esta conversación provoca una confesión de una de ellas acerca de una falsa carta que escribió a su amiga muchos años atrás.

 

 

El triunfo de la noche y otros relatos. Editado por Editorial Andrés Bello (1997). Traducción de Carlos Gardini.

 

Edición chilena en la que encontramos muchas historias repetidas, especialmente con el volumen de Relatos de Fantasmas de Alianza. La traducción de algunos de ellos es dudosa, tanto que uno de los relatos, tras leerlo dos veces, no sé todavía demasiado bien de qué va.

– El triunfo de la noche (1914): Ver en Relatos de fantasmas.

 

– Los ojos (1910): Ver en Relatos de fantasmas.

 

– El pelícano (1898): Una mujer viuda debe ganarse la vida a través del dictado de conferencias. En un principio la cosa parece ir bien, y todos se muestran partidarios de pagar la entrada para ayudarle con la educación de su hijo, pero cuando la educación del mismo se alarga como un chicle durante años y años, la gente comienza a sospechar.

 

– La leyenda (1910): Un médico descubre en Central Park a un hombre un tanto mayor desorientado y sin un dólar. Un caso de insolación. El hombre, Winterman, resulta ser una persona excepcional, un erudito en humanidades e idiomas que se dedica a escribir.

 

– El último patrimonio (1904): Ver en El último recurso y otros relatos como El último recurso.

 

– La misión de Jane (1902): Ver en Cuentos inquietantes.

 

– Atrofia (1927): Una mujer casada acude a la casa de su amante porque este se haya enfermo. Pero allí se topa con la hermana de él. De este modo, la tarea de que una mujer visite a un hombre que no es su marido y trate de verle a solas, se convierte en una auténtica odisea.

 

– Los otros dos (1904): Ver en Cuentos inquietantes.

 

– El ajuste de cuentas (1902): Una mujer, tras abandonar a su primer marido, basa su segundo matrimonio en la libertad y la comprensión mutua. Ambos defienden que el día que uno de los dos quiera abandonar al otro, este no debe tratar de retenerle contra su voluntad. Hasta el día en que es él quien quiere dejarla a ella y ella no comprende los motivos. Una brillante reflexión sobre el compromiso que una pareja requiere y sobre la libertad necesaria que debe haber dentro del matrimonio.

 

– Otros tiempos (1911):Ver en El último recurso y otros relatos como Autres temps...

 

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*Aunque hay más sitios donde podéis encontrar esta lista, os adjunto la que he creado para mi lectura. El orden es cronológico por fecha de publicación en revistas, no en volúmenes recopilatorios. Es decir, la fecha en la que vieron la luz por primera vez. También incluyo en qué recopilatorio traducido podéis encontrarlos, y el traductor del relato.

  • 1891 – Las vistas de la señora Manstey (Mrs. Manstey’s View). Scribner’s 10 (Julio 1891). Pags. 117-122. (Encanto y Compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Gonzalo Gómez Montoro).

  • 1893 – La plenitud de la vida (The Fullness of Life). Scribner’s 14 (Diciembre 1893). Pags. 699-704. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta. Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Laura Gimeno).

  • 1894 – That Good May Come. Scribner’s 15 (Mayo 1894). Pags. 629-642. (Sin traducir)

  • 1894 – The Valley of Childish Things. Century 52 (Julio 1894). Pags. 629-642. (Sin traducir)

  • 1895 – The Lamp of Psyche. Scribner’s 18 (Octubre 1895). Pags. 418-428. (Sin traducir)

  • 1898 – El pelícano (The Pelican). Scribner’s 24 (Noviembre 1898). Pags. 620-629. (El triunfo de la noche y otros relatos, Ed. Andrés Bello. Traducción de Carlos Gardini.)

  • 1899 – The Muse’s Tragedy. Scribner’s 25. (Enero 1899). Pags. 77-84. (Sin traducir)

  • 1899 – Un viaje (A Journey). Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1899 – Almas rezagadas (Souls Belated). Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Fiebre romana, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero.)

  • 1899 – Un cobarde (A Coward). Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1899 – The Twilight of the God. Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Sin traducir)

  • 1899 – A Cup of Cold Water. Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Sin traducir)

  • 1899 – The Portrait. Publicado por primera vez en el recopilatorio The Greater Inclination de 1899. (Sin traducir)

  • 1900 – April Showers. Youth’s Companion 74 (18 Enero 1900). Pags. 25-26. (Sin traducir)

  • 1900 – Copy: A Dialogue. Scribner’s 27 (Junio 1900). Pags. 657-663. (Sin traducir)

  • 1900 – La duquesa orante (The Duchess at Prayer). Scribner’s 28 (Agosto 1900). Pags. 153-169. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1900 – The Rembrandt. Hearst’s International Cosmopolitan 29 (Agosto 1900). Pags. 429-437. (Sin traducir)

  • 1900 – Friends. The Youth’s Companion, Vol. 74, Número 33 (23 Agosto 1900). Pags. 405-406. Y Vol. 74, Número 34 (30 Agosto 1900). Pags. 417-418. (Sin traducir)

  • 1900 – The Line of Least Resistance.  Lippincott’s 66 (Octubre 1900). Pags. 559-570. (Sin traducir)

  • 1901 – El ángel en la tumba (The Angel at the Grave). Scribner’s 29 (Febrero 1901). Pags. 158-166. (El último recurso y otros relatos, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero).

  • 1901 – The Recovery. Harper’s 102 (Febrero 1901). Pags. 468-477. (Sin traducir)

  • 1901 – El dedo del destino (The Moving Finger). Harper’s 2012 (Marzo 1901). Pags. 627-632. (Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Laura Gimeno).

  • 1901 – The Confessional. Crucial Instances (1901). (Sin traducir).

  • 1902 – The Quicksand. Harper’s 105 (Junio 1902). Pags. 13-21. (Sin traducir).

  • 1902 – El ajuste de cuentas (The Reckoning). Harper’s 105 (Agosto 1902). Pags. 342-355.  (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1902 – La campanilla de la doncella (The Lady’s Maid’s Bell). Scribner’s 32 (Noviembre 1902). Pags. 549-560. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver). (Cuentos de fantasmas, Ed. Eneida. Traducción de Ioana Sotuela).

  • 1902 – La misión de Jane (The Mission of Jane). Harper’s 106 (Diciembre 1902). Pags. 63-74.(Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.) (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1903 – The Dilettante. Harper’s 108 (Diciembre 1903). Pags. 139-143. (Sin traducir).

  • 1903 – Expiation. Hearst’s International-Cosmopolitan 36 (Diciembre 1903). Pags. 209-222. (Sin traducir).

  • 1903 – A Venetian Night’s Entertainment. Scribner’s 34 (Diciembre 1903). Pags. 640-651. (Sin traducir).

  • 1904 – Los otros dos (The Other Two). Collier’s 32 (13 Febrero 1904). Pags. 380-396.(Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.) (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini). (El último recurso y otros relatos, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero). (Xingu y otros relatos, Ed. Palabrero. Traducción de Laura Salas).

  • 1904 – The Descent of Man. Scribner’s 35 (Marzo 1904). Pags. 313-322. (Sin traducir).

  • 1904 – The Letter. Harper’s 108 (Abril 1904). Pagas. 781-789. (Sin traducir)

  • 1904 – La casa de la mano muerta (The House of the Dead Hand). Atlantic Monthly 94 (Agosto 1904). Pags. 781-789. (Xingu y otros relatos, Ed. Palabrero. Traducción de Laura Salas).

  • 1904 – El último recurso (The Last Asset). Scribner’s 36 (Agosto 1904). Pags. 150-168. (El último recurso y otros relatos, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero). (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1904 – The Potboiler. Scribner’s 36 (Diciembre 1904). Pags. 696-712. (Sin traducir).

  • 1905 – El mejor hombre (The Best Man). Collier’s 35 (2 Septiembre 1905). Pags. 14-17. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1905 – The Introducers. Ainslee’s 16 (Diciembre 1905). Pags. 139-148. (Sin traducir).

  • 1906 – The Hermit and the Wild Woman. Scribner’s 39 (Febrero 1906). Pags. 145-156. (Sin traducir).

  • 1906 – In Trust. Booklover’s 7 (Abril 1906). Pags. 432-440. (Sin traducir)

  • 1906 – Les Metteurs En Scène. Publicado por primera vez en el recopilatorio The Collected Short Stories of Edith Wharton de 1906. (Sin traducir).

  • 1908 – El veredicto (The Verdict). Scribner’s 43 (Junio 1908). Pags. 689-693. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1908 – El pretexto (The Pretext). Scribner’s 44 (Agosto 1908). Pags. 173-187. (Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Gonzalo Gómez Montoro).

  • 1908 – La elección (The Choice). Century 77 (Noviembre 1908). Pags. 32-40.(Xingu y otros relatos, Ed. Palabrero. Traducción de Laura Salas).

  • 1909 – The Bolted Door. Scribner’s 45 (Marzo 1909). Pags. 288-308. (Sin traducir).

  • 1909 – His Father’s Son. Scribner’s 45 (Junio 1909). Pags. 657-665. (Sin traducir).

  • 1909 – The Daunt Diana. Scribner’s 46 (Julio 1909). Pags. 35-41. (Sin traducir).

  • 1909 – The Debt. Scribner’s 46 (Agosto 1909). Pags. 165-172. (Sin traducir).

  • 1909 – Full Circle. Scribner’s 46 (Octubre 1909). Pags. 408-419 (Sin traducir).

  • 1910 – Después (Afterward). Century 79 (January 1910). Pags. 321-339. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.) (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver). (Cuentos de fantasmas, Ed. Eneida. Traducción de Ioana Sotuela).

  • 1910 – La leyenda (The Legend). Scribner’s 47 (Marzo 1910). Pags. 278-291. (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1910 – Los ojos (The Eyes). Scribner’s 47 (Junio 1910). Pags. 671-680. (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini). (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver). (Xingu y otros relatos, Ed. Palabrero. Traducción de Laura Salas).

  • 1910 – The Letters. Century 80 (Agosto 1910). Pags. 641-650. (Sin traducir).

  • 1910 – The Blond Beast. Scribner’s 48 (Septiembre 1910). Pags. 291-304. (Sin traducir).

  • 1911 – Autres Temps… (Autres Temps…). Century 82 (Julio 1911). Pags. 587-594. (El último recurso y otros relatos, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero). (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1911 – Xingu (Xingu). Scribner’s 50 (Diciembre 1911). Pags. 684-696. (El último recurso y otros relatos, Ed. Navona. Traducción de José Luis Piquero). (Xingu y otros relatos, Ed. Palabrero. Traducción de Laura Salas).

  • 1912 – The Long Run. Atlantic Monthly 109 (Febrero 1912). Pags. 145-163. (Sin traducir).

  • 1914 – El triunfo de la noche (The Triumph of Night). Scribner’s 56 (Agosto 1914). Pags. 149-162. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver). (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1916 – Coming Home. Scribner’s 58 (Diciembre 1915). Pags. 702-718. (Sin traducir).

  • 1916 – Kerfol (Kerfol). Scribner’s 59 (Marzo 1916). Pags. 329-341. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver). (Cuentos de fantasmas, Ed. Eneida. Traducción de Ioana Sotuela).

  • 1919 – The Refugees. Saturday Evening Post 191 (18 Junio 1919). Pags. 570-593. (Sin traducir).

  • 1919 – The Seed of the Faith. Scribner’s 65 (Junio 1919). Pags. 17-33. (Sin traducir).

  • 1919 – Writing a War Story. Woman’s Home Companion 46 (Septiembre 1919). Pags. 17-1. (Sin traducir).

  • 1924 – The Temperate Zone. Pictorial Review 25 (Febrero 1924). Pags. 5-7. (Sin traducir).

  • 1925 – Embrujado (Bewitched). Pictorial Review 26 (Marzo 1925). Pags. 14-16. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).

  • 1925 – La señorita Mary Pask (Miss Mary Pask). Pictorial Review 26 (Abril 1925). Pags. 8-9. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).

  • 1926 – The Young Gentlemen. Pictorial Review 27 (Febrero 1926). Pags. 385-402. (Sin traducir).

  • 1926 – Una botella de Perrier (A Bottle of Perrier). Saturday Evening Post 198 (27 Marzo 1926). Pags. 8-10. (Cuentos inquietantes, Ed. Impedimenta. Traducción de Lale González-Cotta.)

  • 1926 – Velvet Ear Pads. Publicado por primera vez en el recopilatorio Here and Beyond de 1926. (Sin traducir).

  • 1927 – Atrofia (Atrophy). Ladies’ Home Journal 44 (Noviembre 1927). Pags. 8-9. (El triunfo de la noche y otros cuentos, Ed. Andres Bello. Traducción de Carlos Gardini).

  • 1928 – El señor Jones (Mr. Jones). Ladies’ Home Journal 45 (Abril 1928). Pags. 3-5. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).

  • 1928 – Tras Holbein (After Holbein). Saturday Evening Post 200 (5 Mayo 1928). Pags. 6-7. (Fiebre romana, Ed. Navona. Traducción José Luis Piquero).

  • 1928 – Dieu D’amour. Ladies’ Home Journal 45 (October 1928). Pags. 6-7. (Sin traducir).

  • 1930 – Diagnosis (Diagnosis). Ladies’ Home Journal 47 (Noviembre 1930). Pags. 8-9. ((Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Laura Gimeno).

  • 1931 – El grano de la granada (Pomegranate Seed). Saturday Evening Post 203 (25 Abril 1931). Pags. 6-7. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).

  • 1932 – A Glimpse. Saturday Evening Post 205 (12 Noviembre 1932). Pags. 687-705. (Sin traducir).

  • 1932 – Joy in the House. Nash’s Pall Mall 90 (Diciembre 1932). Pags. 16-17. (Sin traducir).

  • 1933 – The Day of the Funeral. Woman’s Home companion 60 (Enero 1933). Pags. 7-8. Sin traducir).

  • 1933 – Her son. Publicado por primera vez en el recopilatorio Human Nature de 1933. (Sin traducir).

  • 1934 – Encanto y compañía (Charm Incorporated). Hearst’s International Cosmopolitan 96 (Febrero 1934). Pags. 28-31. (Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Laura Gimeno).

  • 1934 – Fiebre romana (Roman Fever). Liberty 11 (10 Noviembre 1934) Pags. 10-14. (Fiebre romana, Ed. Navona. Traducción José Luis Piquero).

  • 1935 – La permanente (Permanent Wave). Redbook 64 (Abril 1935). Pags. 20-23. (Encanto y compañía, Ed. Funambulista. Traducción de Ascensión Cuesta).

  • 1935 – El espejo (The Looking Glass). Hearst’s International-Cosmopolitan 99 (Diciembre 1935). Pags. 32-35. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).

  • 1936 – Confession. Storyteller 58. (Marzo 1936). Pags. 64-85. (Sin traducir).

  • 1936 – Duration. Publicado por primera vez en el recopilatorio The World Over de 1936. (Sin traducir).

  • 1937 – El día de difuntos (All Souls). Publicado por primera vez en el recopilatorio Ghosts de 1937. (Relatos de fantasmas, Ed. Alianza. Traducción de Francisco Torres Oliver).