En ocasiones, cuando un autor te gusta mucho pueden sucederte dos cosas. La primera, que una vez que sale a la venta una novela suya la devores en una tarde. La segunda, que una cierta sensación de miedo te haga tener siempre alguna novela suya en la retaguardia para momentos de mono. Eso era lo que me sucedía a mí con Alexis Ravelo. Me sucedió con las cuatro novelas de Eladio Monroy: las dos primeras las leí en un día y medio, y paré para no quedarme sin más entregas. Y tenía como fondo de lecturas suyas estas dos entregas de La Iniquidad que más de uno afirma que son las mejores del autor canario. Pero algún día tenía que leerlas. Y llegó el día.

 

A pesar de ser dos novelas completamente independientes, con tramas que nada tienen en común, sí que es cierto que en las dos hay un trasfondo que las une: esa iniquidad, esa maldad, esas grandes injusticias que empapan ambas historias.

 

La noche de piedra arranca con una advertencia: los hechos narrados en esta novela están basados en sucesos reales, en una matanza que aconteció en San Expósito en fechas relativamente recientes. Aunque la historia de partida parezca ser cierta, evidentemente estamos ante una novela de ficción y por lo tanto el autor se ha concedido algunas licencias narrativas para subsanar la falta de conocimiento cierto de algunos pasajes. Si os fijáis bien, hablo de una historia que “parece” ser cierta, ya que a pesar de los esfuerzos de algunos lectores por conseguir más información sobre los incidentes reales, no existieron dichos acontecimientos. Es lo de menos, ya que si analizamos la trama podremos ver que si no fue cierta bien podría haberlo sido.

 

“Todo acto, por insignificante que sea, es un punto de no retorno: elegir un camino en una bifurcación, perder un montón de oportunidades, asumir las consecuencias del camino elegido, aceptar su paisaje y evitar el burdo tormento del quéhubieraocurridosi…”

Julia se queda tirada una noche de tormenta. El coche le falla y acaba en casa de Germán. Un ligero coqueteo, un par de sonrisas y el cebo pica: Julia y Germán terminan entre las sábanas horas después. Ella había llamado a su hermano para que fuese a recogerla. Pero su hermano no es tal, sino su pareja, Nico, y ambos están conchabados para dar un golpe en casa de Germán. Lo que ocurre es que ni Julia y Nico son tan listos ni Germán tan tonto. Los ladrones descubrirán con horror que se han interpuesto en el camino de un hombre que está mucho más preparado para el asalto de lo que esperaban, y la pesadilla que iba a acontecer en esa casa no se desata sobre quien estaba planeado.

 

También tenemos a Casañas y a Estrella, dos municipales que deben salir a buscar al Benito, el tonto del pueblo, que se ha escapado de casa. No hay mayor problema porque acaba en casa de Casañas y es su esposa Marta quien le cuida hasta que van a recogerle. Ya pueden tranquilizar a su madre Milagros, que da la casualidad de tener una pensión en la que habían parado Julia y Nico. Milagros está preocupada, porque los huéspedes no han regresado y aunque tienen sus pertenencias en la habitación eran un poco raros.

 

Por desgracia el coche de los huéspedes es encontrado antes de lo previsto… en un acantilado. Con la presencia de todas estas voces, Ravelo nos construirá una de esas brillantes novelas corales que tan bien se le dan. De hecho, esta fue la primera en la que utilizará diferentes voces narrativas y está claro que el experimento funcionó porque es parte del sello del escritor: esa maestría a la hora de crear múltiples personajes que simbolizan cada uno de ellos una parte del alma humana.

 

En Los días de mercurio damos dos saltos: uno espacial saliendo de las Islas Canarias para aterrizar en alguna ciudad de provincias indeterminada, y otro temporal para retroceder a la posguerra española. Ambos cambios resultan sorprendentes, ya que el autor nos tiene acostumbrados a novelas de argumento más contemporáneo y a que el desarrollo en una isla sea marca de la casa.

 

El leitmotiv es un chantaje. Como se nos indica en el arranque de la novela, Decidí chantajear a Uribe por dinero. No se me ocurre otro motivo para hacer algo así. Pedro, el camarero del bar, está harto del lugar donde vive, de ganar un mísero sueldo con su empleo y de tener que verse a escondidas con Pilar, la mujer de otro, de Torres. Y sobre todo está cansado de la España en la que vive, esa España en la que desconfiabas de todo y de todos, en que no podías hablar de según que cosas en el bar, en el que tenías que sonreír a quien no apetecía e ignorar la información que te llegaba casi sin querer. Porque sabías que llegado el momento usarías esa información para librarte, para confesar como un cobarde y que fuese otro el que diese con sus huesos en una celda. Una España de hipocresía y temor.

 

Alfonso Uribe tiene ciertos secretos. En esa España uno no podía tener determinadas tendencias sexuales. España no era un país de maricones. Por lo tanto si alguien tenía algo que ocultar, lo ocultaba a cualquier precio. A cualquiera. Y ese precio es el que quiere cobrar Pedro. No por hacerle daño, no por torturarle. Simple y llanamente por dinero, para fugarse con su Pilar, irse a Francia o a donde sea que no les conozcan y poder disfrutar el uno del otro sin impedimentos.

 

Uno de los puntos en común que tienen ambas novelas es el egoísmo. No nos engañemos, por quien primero miramos es por nosotros mismos, y más aún cuando hay complicaciones en el camino. Si te toca escoger entre tú y otro, el otro ya puede ir buscándose un amigo. La naturaleza humana es rastrera, el instinto de supervivencia es demasiado fuerte como para permitir que sea ese otro y no tú quien se salga con la suya. En unas ocasiones con premeditación y alevosía, y en otras dejando que nuestro verdadero ser salga a la luz en el momento menos adecuado.

 

Este factor se aprecia aún más en Los días de mercurio que en la primera entrega de La Iniquidad. Son muchos los que afirman que es la mejor novela de Ravelo y está claro que no andan desencaminados. En tan solo 188 páginas y con una gran economía de medios, Ravelo nos sumerge en la mentalidad de la época, en ese ambiente opresivo, en ese mirar siempre con desconfianza a quien te rodeaba. No falta ni una coma, se aprecia ese trabajo de pulido en el que tanto insisto siempre con este autor. Las palabras son las justas, con frases cortas, con escenas estudiadas y con golpes de efecto donde hay que darlos.

 

Y en ambas encontramos, sexo, mucho sexo. Son las novelas en las que Alexis Ravelo más desata esa faceta del género, en que logra crear escenas muy subidas de tono y bien narradas, con gusto y sin remilgos. No estoy hablando de escenas románticas sino de escenas de sexo, llamemos a las cosas por su nombre. Y no es fácil. Son muchos los que fracasan tratando de hacer subir la libido al lector, con escenas impostadas o que no se desarrollan de manera fluida. Sin embargo él logra que las palabras fluyan por las páginas, que la pasión se desate a la primera caricia, a la primera mirada de esos amantes que saben lo que vendrá a continuación.

 

Las tramas son inteligentes, atractivas, con la dosis necesaria de intriga y con ese tan necesario trasfondo que una vez terminada la novela nos deje pensando en lo que hemos leído. Ahí está la magia de Ravelo, en que te cuenta un cuento para llevarte a la cama, en que te embauca para contarte una novela de asesinatos pero detrás de ello hay siempre mucho más. La denuncia social, el dedo en el ojo, la frase incómoda que te haga pensar en lo que has leído, y sobre todo en lo que no has leído pero que está ahí.

 

*No son fáciles de encontrar, pero podéis realizar el pedido directamente a la web de la editorial y os aseguro por propia experiencia que el trato es excelente.

 

Título: La noche de piedra.
Autor: Alexis Ravelo.
Editorial: Anroart Ediciones (2007)
ISBN: 9788496887244.
Páginas: 268.
Precio: 16€.
Ficha del libro en Anroart: http://www.anroart.com/catalogo/224

 

Título: Los días de mercurio.
Autor: Alexis Ravelo.
Editorial: Anroart Ediciones (2010)
ISBN: 9788492628612.
Páginas: 188.
Precio: 14€.
Ficha del libro en Anroart: http://www.anroart.com/catalogo/318