Un 6 de Enero de 2011 Leer sin prisa venía al mundo. Como ya he contado muchas veces, este rincón surgió sin la más mínima pretensión por mi parte. En aquel momento de mi vida participaba en varios foros en los que comentaba mis lecturas, y con el descubrimiento de Twitter en Julio de 2010 todo se aceleró. Fueron varios compañeros lectores los que me animaron a que escribiese mis opiniones en un espacio propio, y de ese modo nació este blog. Una especie de bitácora de lecturas que poco a poco fue creciendo y que se convirtió en mi refugio para los malos momentos del día a día. Una guarida en la que pararme a reflexionar sobre lo que una lectura me había aportado, cómo me había cambiado, y de ese modo tratar de aportar un minúsculo grano en la difusión de la Literatura.

 

Lo mejor de estos 7 años ha sido toda la gente que he conocido por el camino. No podría nombraros porque sois muchos, muchísimos. Mucha más gente de la que he conocido en mi día a día real. Algunos habéis sido tan importantes para mí que ya ocupáis un lugar muy relevante en mi vida, y a algunos os considero buenos amigos a pesar de la distancia. Pero siempre buscamos excusas para encontrarnos y poder pasar unas horas juntos. No importa si hay que irse a Madrid, a Barcelona, a Pamplona, a Gijón, a Cuenca, a Segovia, a Plentzia, a Gran Canaria o incluso a Dinamarca.

 

2017 ha sido un año increíble en mi vida. 2016 fue un año de cambios importantes en mi vida. Uno de ellos surgió de un desagradable conflicto surgido a raíz de las novelas nominadas a los Premios de la Semana Negra de Gijón: ni una sola de las 18 novelas nominadas estaba escrita por una mujer. Leí todo tipo de comentarios durante los siguientes días, y a raíz de ello tuve que echar un vistazo a mis lecturas y a mis estanterías. No podía culpar a nadie por no haber nominado a ninguna escritora cuando yo era la primera que leía muchas menos autoras que autores. El género negro es un género bastante machista aún, especialmente desde el punto de vista del tipo de protagonistas y de roles que aún se encuentran en las novelas publicadas en este género. Las mesas redondas con autoras programadas en los festivales de género hasta hace unos meses insistían en plantearse tan solo desde el punto de vista de “novela negra escrita por mujeres”, como si las escritoras fuesen un ente extraño y minoritario, algo que tan solo algunos locos gustan de leer.

 

Debido a todo esto, no solo cambié la forma de escoger mis lecturas. Me sirvió para echar la vista atrás y para cuestionarme si los pilares fundamentales del género fueron tan solo señores, y he descubierto que había muchas, muchísimas señoras que abordaron el género desde sus inicios. Hay verdaderas reinas del suspense y de la intriga, y sí, hasta hay escritoras de hard-boiled en los comienzos. El problema es que no solo no le importan a nadie, sino que no parece haber muchos dispuestos a reivindicarlas. Este año, en una de las mesas redondas a las que he asistido protagonizada por completo por autores, no se citó a una sola escritora en una hora y media de charla. Ni siquiera a Patricia Highsmith, que es el comodín de la llamada a la que todos recurren en estos casos. Aunque solo sea para quedar bien.

 

Por todo ello, este año he adoptado en el proyecto #AdoptaUnaAutora a Elizabeth Daly, a Ethel Lina White y a mi querida Elisabeth Sanxay Holding. Espero poco a poco ir conociendo a alguna más y ayudar de esta forma a conocer a las autoras que ayudaron a forjar este género que tanto me gusta. Este cambio de perspectiva me ha ayudado a darme cuenta de que hay editoriales a las que aún no les interesa publicar o traducir a escritoras, y también para ver que otras se han puesto las pilas tratando de tener un catálogo más equitativo. Sé que muchos no compartís esta forma de ver las cosas, pero sé que muchos otros veis las cosas exactamente como yo y sabéis de lo que hablo.

 

Por último, no puedo dejar de agradecer a dos personas la confianza depositada en mí durante este año. El primero, Sergio Vera. Sé de sobra que no es alguien que se mueva por sentimentalismos ni favores, y cuando cuenta contigo es porque realmente le importa lo que tienes que aportar. Colaborar con Las Casas Ahorcadas en 2017 ha sido una de las mejores cosas que he vivido este año, y además tuvimos la suerte de que todo saliese genial y los medios se volcasen con nuestra causa. Fue increíble ver las caras de los miembros del Club al saber que la prensa local se había interesado por su festival y que respondían a los contenidos del mismo. Nadie se lo merece tanto como ellos.

 

En segundo lugar, Ernest Alos. Por ficharme para El Periódico y considerar que podía tener algo valioso que aportar. Disfrutaré la experiencia todo lo posible, porque este tipo de milagros tan pronto vienen como se van.

 

Gracias a los que os habéis pasado por aquí alguna vez en estos 7 años. Muchos, muchísimos días, siento que hablo ante un montón de butacas vacías, pero a veces me sorprendéis y descubro que hay alguien escuchando al otro lado de la pantalla. Prometo hacer todo lo posible por seguir como hasta ahora, tratando de aportar contenido un poquito diferente. Ni mejor ni peor. Tan solo, el mío.