Ilustración de D. H. Friston, de la primera publicación de Carmilla en la revista The Dark Blue (1872)

Ilustración de D. H. Friston, de la primera publicación
de Carmilla en la revista The Dark Blue (1872)

 

Las últimas semanas he dedicado los viernes a traeros relatos o compilaciones de ellos. Como 50 páginas bien pueden considerarse un relato, hoy le ha tocado el turno a una historia de vampiros.

 

Por la extensión y la trama, nos encontraríamos más ante una nouvelle que ante un cuento, lo que viene siendo una novela corta. Pero es que no necesita más. Como sabréis más de uno, soy una apasionada de la literatura gótica. Durante años, gracias a Juan José Plans, descubrí y disfruté de varias historias y varios autores, llegando a tener pasión por todo lo que sonase a vampiro, terror, cementerios, ruinas, mansiones… Lo que vienen siendo los rasgos distintivos de la novela gótica. Sheridan le Fanu era uno de los nombres que Plans repetía una y otra vez en las noches de radio con las que nos deleitábamos sus oyentes. Y esas repeticiones hicieron mella en mi mente.

 

…hay un pueblecito en ruinas con su iglesia gótica también en ruinas; allí están las tumbas, casi ocultas entre piedras y follaje, de la orgullosa familia Karstein, extinguida hace tiempo.

 

Carmilla fue la primera, o al menos, de las primeras. Sorprende leerla tras haber leído Drácula y ver cuánto se parecen, tanto en los arquetipos y los motivos del género de vampiros, como en la construcción de la historia. Si no fuese por la complejidad que Stoker logró con Drácula, me atrevería a acusarle aquí mismo de plagio.

 

La historia está contada en primera persona por Laura, una jovencita de 19 años que vive con su padre. Al principio de la historia, nos cuenta una horrible noche que marcó su infancia, debido al miedo que sintió:

 

De súbito, me desperté con la escalofriante sensación de que dos agujas me atravesaban el pecho profunda y simultáneamente. Proferí un grito. La joven dio un salto hacia atrás, cayendo al suelo, y me pareció que se escondía debajo de la cama.

 

A las pocas páginas, le Fanu logra por lo menos inquietarnos. Años después, por circunstancias un tanto desconocidas, Laura y su padre acogerán en su mansión a la dulce Carmilla, la cual pasará con ellos tres meses. El cariño que siente por Laura es enorme, cubriéndola de amor.

 

Se sonrojaba y me miraba con ojos ora lánguidos, ora de fuego. Su conducta era tan semejante a la de un enamorado, que me producía un intenso desasosiego. Deseaba evitarla, y al propio tiempo me dejaba dominar. Carmilla me cogía entre sus brazos, me miraba intensamente a los ojos, sus labios ardientes recorrían mis mejillas con mil besos.

Y hasta aquí puedo leer. La historia transcurre rápida y veloz, con un buen nivel de intriga, y una acción comedida pero atrayente. El hecho de que esté narrada en primera persona siempre ayuda a transmitir con mayor énfasis las pasiones y los sentimientos del protagonista, y le Fanu lo consigue con maestría. Es una novelita de esas que te lees de un tirón, muy bien escrita, y perfectamente redonda. Sorprende la antiguedad, y sin embargo lo bien que ha envejecido, eso sí, como novela de género gótico.

 

Y cómo no, no puedo dejar escapar la oportunidad de recomendaros encarecidamente las adaptaciones a radioteatro de Juan José Plans. De verdad, hacedme caso y buscadles un hueco. A poder ser, una noche de tormenta, bajo una manta, a oscuras y con la casa en silencio. Conseguirá, por lo menos, inquietaros. Como el propio Plans decía, pasarlo de miedo con miedo.

*Tomo prestados los enlaces de la magnífica web Miedoteca, fervientes adoradores del maestro Plans.

 

Título: Carmilla
Autor: Sheridan le Fanu
Publicado originalmente en: Revista The Dark Blue, 1872.