Arsenio-Lupin-leersinprisa

A pesar del reconocido prestigio de Arsène Lupin he de confesar que hasta no hace mucho era desconocido para mí. Muchos catalogan a este personaje como el Sherlock Holmes francés, por utilizar un método deductivo similar al personaje de Conan Doyle para resolver casos. Pero desde luego, hay una diferencia abismal que les separa: Lupin es un ladrón; de guante blanco, pero un ladrón.

 

En esta primera entrega de sus aventuras nos encontramos con una recopilación relatos que se publicaron en su día de manera independiente, el primero de ellos el 15 de julio de 1905 y el último el 15 de mayo de 1907, en la revista  Je Sais Tout. La fama de estas entregas podríamos equipararla a la que supuso el agente de la Continental de Hammett en Black Mask.

 

Este aspecto de ser relatos independientes, marcan el carácter del libro. Cada historia está pensada y construida de modo independiente, y la evolución que se aprecia de la primera a la última historia es fundamental. Es una de las maravillas de este tipo de recopilaciones: las historias no fueron concebidas para ese formato, pero podemos disfrutarlas todas juntas, de modo cronológico, y ver así la evolución a la hora de elaborar los argumentos.

 

Me declaro muy fan de este formato de novelas por entregas, de relatos breves que se publiquen en revistas de modo mensual. Es una lástima que se haya perdido la tradición, porque debía ser muy intrigante esperar durante todo un mes por la siguiente entrega de un personaje que te atraía.

 

La primeras historias de esta recopilación son especialmente divertidas, y en muchos puntos parece una burla descarada al personaje de Sherlock Holmes. Lupin es un ladrón, y es extraordinariamente inteligente. Sin embargo, la policía que intenta apresarlo es extraordinariamente tonta. Pero Lupin es un ladrón “honrado”, en el sentido que a medida que se suceden las entregas, va ejerciendo más de detective que de ladrón, aunque siempre para obtener un beneficio para él con su uso del método deductivo.

 

Porque, a pesar de todas las investigaciones, ha sido imposible el reconstruir la identidad de usted. Usted presenta el caso bastante original en nuestra sociedad moderna de no tener ningún pasado. Nosotros no sabemos quién es usted, de dónde viene, dónde transcurrió su infancia, y en resumen, nada. Usted surgió de un golpe, hace tres años, procedente no se sabe exactamente de qué medio, para revelarse súbitamente como Arsenio Lupin, es decir, un extraño compuesto de inteligencia y de perversión, de inmoralidad y de generosidad. Los datos que poseemos sobre usted antes de esa época son más bien suposiciones. Es probable que el llamado Rostat, que trabajaba hace ocho años al lado del prestidigitador Dickson, no era otro que Arsenio Lupin. Es probable que el estudiante ruso que frecuentaba hace seis años el laboratorio del doctor Altier, en el hospital Saint-Louis, y que a menudo sorprendió al maestro por el ingenio de sus hipótesis sobre la bacteriología y la audacia de sus experiencias en las enfermedades de la piel, no era otro que Arsenio Lupin. Y Arsenio Lupin era igualmente el profesor de lucha japonesa que se estableció en París mucho antes que aquí se hablase de jiujitsu. 

 

La única pega que le he encontrado a las historias es que le dan poco peso a la resolución del caso en sí. Apenas tenemos pistas, nos las va mostrando cuando Lupin ya tiene claras todas las piezas del puzzle, por lo que te da la sensación de resolver los casos a truco de varita y chistera, cual mago que logra una explicación salida de la nada. Estoy acostumbrada a unos desenlaces más elaborados, y es lo que más me ha chocado del libro. Pero no debemos olvidar que aún estamos en 1907, y que son las primeras entregas de Lupin, con lo que puede ser que a lo largo de los años se vuelva más complejo, como se aprecia de los primeros a los últimos relatos, y que la influencia de diferentes tipos de novelas de detectives se vayan palpando. Aquí aún estamos en pañales en cuanto a novela policíaca o detectivesca se refiere, y está claro que le queda mucho camino por andar todavía.

 

Si tengo que escoger qué papel me gusta más, si el de detective o el de ladrón, lo tengo claro: el de ladrón. En algunos puntos he querido ver ciertas reminiscencias de estas novelas en las entregas fílmicas de La pantera rosa. Quizá por el hecho de respirar el ambiente francés las dos, quizá porque Clouseau es tan despistado como Ganimard. Lo que sí sé, es que probablemente no sea la última entrega que leo de Lupin. Diversión y agilidad lectoras aseguradas.

 

 

Título: Arsenio Lupin, caballero ladrón.
Autor: Maurice Leblanc
Editorial: Edhasa
ISBN: 9788435035620
Páginas: 320
Precio:20€