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Que soy una novatilla en esto del género negro no es ningún secreto. Me queda casi todo por leer y por disfrutar (para mi deleite). Pero el hecho de que en ocasiones me tope con autores consagrados de los que nunca he oído hablar, hace que me dé cuenta aún más de mi falta de conocimientos.

 

Robert B. Parker está considerado como uno de los herederos directos de Hammett, Chandler y MacDonald, los tres padres del hard-boiled norteamericano, autores a los que Parker veneraba hasta el punto de escribir su tesis doctoral sobre ellos. Ello le sirvió para adentrarse en el mundo universitario como profesor, pero la vida académica nunca terminó de llenarle. Por lo que de verdad sentía fascinación era por los barrios bajos de Boston, y para ello comenzó a escribir y creó un personaje que le daría un gran reconocimiento: el detective Spenser.

 

Spenser bebe directamente de los estereotipos de la novela negra clásica: ex-policía, ex-boxeador también en este caso, con un gran uso de la violencia cuando es necesaria y un enorme sentido de la justicia. No le importa hacer lo que sea para respetar ese código de honor que debería mover a la sociedad, pero que por desgracia las capas más bajas de la misma se saltan a la torera. Algunos de los personajes que marcarán la serie no están aún desarrollados en Apuestas mortales, como Susan, su pareja, o Hawk, un amigo y confidente. Spenser cobró tanta popularidad en EEUU que se creó una serie de televisión basada en estos tres personajes que os comento, y se emitió durante tres temporadas. Incluso llegó a España. A mi me queda lejos su emisión, en 1988, con apenas 8 años. Es cierto que me suena mucho la intro de la serie, y sobre todo el protagonista, pero no podría asegurar si llegué a verla o no. Probablemente sí, ya que desde muy pequeña me enganchaba a todo lo que sonaba a investigaciones y asesinatos.

 

El caso es que Robert B. Parker es toda una eminencia en el género, que publicó más de 35 novelas de la serie de Spenser, y para mi era un completo desconocido. Es cierto que no todas están traducidas, y que en nuestro país no se le ha dado tanto bombo como a otros autores, pero mi sorpresa ha sido mayúscula al indagar un poco sobre la vida, obra y milagros del autor. Porque no solamente escribió esta serie, también publicó historias sobre otros personajes, entre ellos el de Sunny Randall, personaje creado bajo la petición de la actriz Helen Hunt que no llegó a interpretar porque nunca se llevó a la pantalla.

 

Apuestas mortales es la tercera entrega de la serie de Spenser (sí, no busquéis la primera ni la segunda entrega en el blog, me he leído la tercera sin leer las dos primeras. Sí, soy yo, no me han suplantado la personalidad; de vez en cuando me permito estas licencias). El argumento base me resultó muy atractivo y me recordó a mi querido Paul Auster con Jugada de presión. Aquí tendremos a un jugador de béisbol profesional, Marty Rabb, un jugador perfecto, con una trayectoria perfecta, una esposa perfecta y un niño perfecto. Todo precioso. Juega para los Red Sox de Boston y de repente hay sospechas de que alguien está amañando los resultados de los partidos y que ese alguien puede ser Marty. Como resulta demasiado descarado introducir a un detective privado en los vestuarios de un equipo de béisbol, Spenser se hará pasar por un escritor que está documentándose para un libro sobre este deporte.

 

Los problemas surgen cuando Spenser comienza a hacer preguntas incómodas, y cuando las versiones de los hechos no concuerdan. Parece ser que la esposa de Marty no era aficionada al béisbol antes de conocer a su marido, pero asegura que se conocieron cuando ésta le pidió un autógrafo. Desde ahí, surgió el amor y nunca más se separaron. Demasiado perfecto y demasiado sospechoso. Spenser descubrirá demasiadas cosas sobre sus respectivos pasados que le traerán más de un problema y de una amenaza.

 

La primera mitad de la novela me resultó muy atractiva y muy interesante. Un detective muy arquetípico pero no por ello menos atractivo como personaje. El tema de las apuestas de juego me pareció un giro interesante dentro de las típicas y tópicas investigaciones de desaparecidos o de asesinato. Pero el problema vino después del punto álgido de la novela. El ritmo va bajando y la resolución de la trama no ha terminado de convencerme del todo. Pero he disfrutado con la historia y sobre todo con el estilo del autor. Este es uno de esos casos en que no desterraría al personaje de mi lista de lecturas, creo que las siguientes novelas pueden resultar atractivas, y si encima tienen tanta fama por algo será.

 

Lo que sí me deja con intriga es la serie de televisión, de la que os aseguro que algún capítulo buscaré, para comprobar si realmente me suena por algo, o ha sido todo un sueño.

 

Para encontrar novelas suyas, la cosa está complicada. RBA tiene las tres primeras editadas, pero el resto toca rebuscar en librerías de antiguo. Y no está fácil. En caso de buscar alguna, los expertos recomiendan Tierra prometida, la que mejor éxito tuvo de crítica y ventas, y cuarta de la serie de Spenser, publicada en España por Alianza en 1989.

 

* Dos notas más que curiosas sobre el autor. La primera, que en 1989 aceptó terminar la novela que Raymond Chandler dejó inconclusa a su muerte, La historia de Poodle Springs. La segunda, que en 1991 escribió una secuela de El sueño eterno titulada Perchance to dream. Si eso no era devoción por Chandler no sé qué otra cosa puede ser.

 

 

Título: Apuestas mortales. Un caso del detective Spenser.
Autor: Robert B. Parker.
Editorial: RBA- Serie Negra.
ISBN: 9788490562932
Páginas: 222
Precio: 18€