Algo-que-se-tambalea-leersinprisa

Que Lawrence Block es uno de mis grandes autores pendientes, es un hecho. Mil veces me lo ha recomendado Aramys, que es muy fan suyo, pero entre unas cosas y otras aún no le ha llegado su momento. Al menos, abro boca con un relato muy cortito.

 

Hace unos meses os enseñé en mis resúmenes mensuales que había adquirido algunos “Alfred Hitchcok Magazine”. Algunos fue porque los encontré sin más, otros porque contenían algún relato interesante. En el número 9 me atrajo que había un relato de Lawrence Block. En España es conocido por haber sido editado (cómo no) por Serie Negra de RBA. Tres magníficas novelas que tienen mucho prestigio, solo tres de la prolífica carrera de Block. Y cuando digo prolífica quiero decir asombrosamente prolífica: más de 100 relatos e incontables novelas (me he perdido a la número 60). Comenzó a escribir allá por los años 50 y no ha parado. Lleva tal número de escritos que yo creo que respirar y escribir en él tienen que ser todo uno.

 

En este caso, Algo que se tambalea, es un relato bastante corto, de apenas 7 páginas, pero muy bien escrito. Nuestro protagonista es Myron Hettinger, un hombre con una vida ordenada y muy satisfactoria. Una vida perfecta.

 

Perfecto su trabajo, para empezar. Era perito mercantil y trabajaba por cuenta propia. […] Su matrimonio era perfecto. Leonor, su mujer, dos años menor que él, llevaba a su gusto las riendas del hogar, cocinaba de maravilla, le hacía compañía cuando veía que él la deseaba, le dejaba solo cuando veía que quería estar solo, mantenía la prominente nariz lejos de sus asuntos. […] Finalmente, para completar aquel cuadro de perfección, Myron tenía una amante perfecta.

 

Hasta que un buen día recibe un sobre. En su interior hay una fotografía, una fotografía en la que aparecen él y su amante. Sin mayor problema, quema la fotografía y continua con su vida, demostrándonos que es un hombre de carácter firme. Dos días después, llega otro sobre con una nota. En ella le solicitaban mil dólares en billetes pequeños, y le facilitaban una serie de instrucciones para entregar el dinero. Todo ello, claro, para que su mujer no se entere de su aventura.

 

Myron reflexiona sobre su perfecta vida, y confirma que no quiere que cambie. Por lo tanto, decide entregar el dinero. Solo que el chantaje no termina ahí. Cada martes siguiente, recibirá una nota similar, con unas instrucciones muy parecidas también. Y finalmente toma la determinación de terminar con el chantaje.

 

Myron Hettinger cerró los ojos. Sus dedos tabalearon una marcha sobre el tablero de la mesa. No quería que su negocio se resintiera, ni quería perder amante ni esposa. Su negocio le satisfacía tanto como las dos mujeres, a pesar de que no amaba a ninguno de los tres. El amor es, después de todo, una emoción imperfecta.

 

La historia está muy bien narrada, con un relato tan corto ya se puede vislumbrar que está escrito por alguien que sabe lo que hace, tanto por el modo de tratar la intriga, como por cómo mantiene esa tensión hasta la última línea, factor que en un relato es fundamental.

 

Originalmente, en EEUU, también se publicó en el mismo magazine, el AHMM (Alfred Hitchcock`s Mystery Magazine), en su número publicado en Julio de 1963. Tan solo un año después, se publicaba aquí en España. Cuando leí el relato de Jim Thompson tuve serias dudas sobre si la calidad de los relatos escogidos sería buena, y sobre todo el tema de las traducciones. Veo que fue solamente en ese relato, ya que este otro es de bastante más calidad, y la traducción es más que aceptable por lo que se puede apreciar.

 

Ahora solo me queda hacerle un hueco a las novelas de Block. Este relato ha despertado todavía más mi interés.

 

*Os dejo el enlace a su página web donde podréis fisgar todo lo que ha escrito este autor:
http://lawrenceblock.com/

 

Título: Algo que se tambalea (The book always balance)
Autor: Lawrence Block
Publicado en: Alfred Hitchcock Magazine, nº9 (Septiembre de 1964) Pags. 63 a 70.
Publicado originalmente en: Alfred Hitchcock’s Mystery Magazine (Julio de 1963). Pags. 25 a 36.