Los que me leéis de forma asidua sabéis que no suelo abordar literatura considerada juvenil, aunque a veces esto de las etiquetas sirve solo para saber en qué estante colocar un libro en la librería o en la biblioteca. Pero también sabéis que no me cierro a ningún tipo de género, o a casi ninguno (la novela romántica no es para mí). En ocasiones más que estas clasificaciones pesa el autor o algún otro tipo de reclamo.

 

Y precisamente por no leer habitualmente novela juvenil, me he preguntado qué características creo yo que debe tener un libro de este tipo. Ante todo, que tenga un lenguaje claro y conciso. No es necesario que sea simple, sino simplemente entendible, sin grandes vocablos difíciles de entender. También creo que es fundamental que la trama sea ágil y fácil de seguir, que las páginas pasen volando porque tengan acción, ya sea por sucesos que acontezcan a sus personajes, como por cambios en los sentimientos de los mismos. La extensión también la veo de importancia: ni tan largo que pueda llegar a aburrir, ni tan corto que lo leas en un suspiro y no te cunda. Y tras leer este libro, veo que hay un rasgo que es importantísimo y que nunca lo había visto así: según palabras del propio autor, Aki es un libro que se puede leer desde los 16 a los 80 años (por lo menos). Es asequible a los más jóvenes, pero es lo suficientemente interesante para los no más maduros. Y ese es uno de los rasgos que hacen a esta novela tan especial.

 

Estamos en Japón, en 1605. El país está en paz tras un período de guerras, pero en uno de los rincones del país un suceso altera la vida de sus habitantes: los cerezos han florecido con brotes de sangre y se han secado hasta morir, creando un cementerio de esqueletos de árboles. El encargado de investigar qué está pasando es Miyamoto, un maestro de artes marciales muy especial y apreciado, un maestro que solamente forma a los miembros de su clan y que se niega a aceptar a ningún alumno más. Aunque existe una excepción a esa norma: su hijo adoptivo Aki. Además de eso, es el “Investigador de Asuntos Especiales” de su clan, de ahí que sea el elegido para esta aventura. Gracias a esos sucesos, Miyamoto llevará a Aki en este viaje iniciático colmado de aventuras y enseñanzas. Y como en toda buena novela de aventuras, se les colará un polizón en la mochila, Ichiro, el mejor amigo de Aki.

 

La ambientación de la época y el lugar en que transcurre el libro es impresionante, se palpa la gran documentación que hay tras el libro. Es cierto que sé de buena tinta que Carlos Bassas es un experto en cultura japonesa, pero aunque no lo supiera se nota en cada una de las páginas de la novela. La forma de estar contado también rezuma Japón por todos los poros: la historia está contada con esa acción en calma tan típica de la novela japonesa, con actos medidos y reposados, y con un peso mayor en cada paso que dan los personajes que en el conjunto de toda la trama. Quizá lo más sorprendente, y lo que hace de este libro una novela tan buena, son las luchas y batallas que nos narra Aki. Carlos Bassas es un apasionado y un maestro en artes marciales y eso se nota en la novela. En las posiciones del cuerpo y de las armas, en los movimientos, en los resultados de los golpes. Estoy casi segura de que ha puesto en práctica cada una de las escenas antes de narrarlas en papel.

 

Recorreremos senderos, montañas, campos de arroz y poblaciones fantasma. La descripción de los paisajes es sublime, no necesitas imágenes para evocar en tu cabeza estos parajes. Veremos cómo Aki evoluciona de su posición de partida como aprendiz y cómo afronta las decisiones que debe tomar, cómo madura y cómo pierde amigos por el camino. Y también tendremos el no menos importante asunto de los mitos y las leyendas, que son una parte más de la cultura popular japonesa indisoluble de la esencia de sus gentes y de su forma de ver la vida.

 

Pero como no todo iban a ser pros, la novela tiene un contra. Aki es una primera novela, y a pesar de ser brillante, le falta un poco de pulido. Hay algunas repeticiones de lenguaje que se notan demasiado, y eso ensombrece un poquito la narración. Pero doy fe que en su siguiente novela eso ya no pasa, por lo que no es un error continuado del autor.

 

Como buena novela de ambientación japonesa y con maestro samurái incluido, está colmada de frases y enseñanzas dignas de enmarcar. Aquí os dejo algunas de mis favoritas:

 

“Ichi go Ichi e, Aki – añadió citando una de las esencias de la Ceremonia del Té -: cada momento es único y no volverá. En un combate no hay nunca una segunda oportunidad. Dudar es morir.”

 

“Hay sitios en el interior de un hombre a los que es imposible llegar si no eres invitado a pasar.”

 

“El que no tiene miedo a la oscuridad es porque no tiene imaginación.”

 

“La excesiva fuerza se convierte en rigidez, la falta de ella, en debilidad.”

 

“Debes tratar a cualquier hombre siempre con respeto, hasta que sea él mismo quien te demuestre que no es merecedor de él.”

 

 

* Una mención especial merece la estupenda edición de Toro Mítico de Almuzara. Tanto el diseño de la portada, como el gramaje del papel son excelentes. Ojalá se animen a publicar la segunda entrega, porque no soy la única que tiene ganas de leerla.

**Otra mención especial para Alexander Páez, @InfinitoAlex, que se animó a leerla conmigo y ha quedado tan encantado como yo, sino más. En Febrero veréis la reseña en su blog Donde acaba el infinito, ya que este mes lo tiene lleno con un proyecto muy interesante.

 

 

Título: Aki y el misterio de los cerezos.
Autor: Carlos Bassas del Rey.
Editorial: Toro Mítico (2012)
ISBN: 9788496947962
Páginas: 232
Precio: 17,95€
Ficha del libro en Toro Mítico (Editorial Almuzara):
http://grupoalmuzara.com/a/fichalibro.php?libro=2510&edi=1
Blog del libro: http://akiyelmisteriodeloscerezos.blogspot.com.es/