1913-Un-año-hace-cien-años-leersinprisa

Qué gusto da alargar días y días una novela de forma voluntaria. 1913 es uno de esos libros para paladear página a página, porque es magnífico, muy placentero y delicado. Empezando la reseña así, ya no necesitáis saber nada más: corred a por él.

 

Que alguien que sabe de literatura reciba una recomendación de alguien que aún sabe más, y que esa recomendación te acabe llegando a ti, es un lujo. En la BCNegra me pasé días oyendo hablar a Alexis Ravelo sobre este libro. Me lo definió como “el Hola de la época”. Y por supuesto me contó muchas más cosas sobre él. Total, que ya me fui de Barcelona con el libro bajo el brazo, no pude resistirme a volver a casa para comprarlo.

 

Y es que la definición de Alexis no va tan descaminada. 1913 es una crónica social de este año en concreto, centrado especialmente en Alemania, aunque toca personajes de toda Europa y América. Se trata de un anecdotario de personajes y circunstancias, muchas conocidas y pero muchas otras no tanto. Lo mismo ocurre con los personajes, no conocía a todos, pero sí a la inmensa mayoría: Kafka, Proust, Joyce, Thomas Mann, Freud, Jung, Hitler, Stalin, Picasso, Kirchner, Malher (Alma y Gustav), Kokoschka, Louis Armstrong… Decenas y decenas de personas y personajes, del mundo del arte, de la literatura, de la música, del cine, de la filosofía… Si enumerase la lista completa, no tendría sitio en la reseña para nada más.

 

Así de entrada, si no os interesa especialmente el arte, o la música, (la literatura sé que sí), puede que me digáis que este libro no es para vosotros. Pero es justo al revés. Si eres amante de alguno de estos campos, disfrutarás conociendo retazos de las vidas y los pensamientos de aquellos artistas a los que ya admiras. Pero si no los conoces demasiado, de Picasso te sorprenderá que Matisse vaya a verle cuando aquel estaba enfermo; las discusiones e idas y venidas de Alma Mahler, una rompecorazones de la época; los sufrimientos de Proust para poder publicar al fin su En busca del tiempo perdido; las casualidades que llevaron a Marcel Duchamp a inventar el ready made; las uniones y diferencias de los artistas expresionistas alemanes del momento; los celos de Freud por el éxito de su discípulo Jung; la búsqueda del paraíso puro en la naturaleza de Emil Nolde; la sombra de una inminente Guerra Mundial que se aproximaba cada vez más; las dudas e indecisiones de Kafka y las cartas de amor que le escribió a Felice; las masacres realizadas en las cacerías de los monarcas europeos del momento; la Mona Lisa, que nos acompaña durante todo el libro con su desaparición y su final reaparición a pocas páginas del final.

 

Como veis, la magia del libro está en el día a día, en los actos cotidianos que realizaron personajes que han pasado a nuestros libros de historia. Un libro en el que te narran todo aquello que no te cuentan en el colegio, cientos de anécdotas y pasajes cargados de cariño hacia esos hombres y mujeres. Porque a pesar de ser una crónica social basada en aspectos como “los cotilleos” de unos o de otros, el libro transmite una ternura que se te pega a la piel. No solo son todos tratados con gran cariño, sino que incluso parece que nos está relatando una historia de un antepasado, de aquel abuelo al que le teníamos tanto cariño y que se nos nota en la mirada cuando hablamos de él.

 

Pero es que realmente todos aquellos hombres y mujeres fueron nuestros abuelos. Ellos crearon el mundo en el que vivimos. Con sus avances, con sus novelas, con sus pinturas. Vivieron una de las épocas más mágicas del siglo pasado, ese momento en que Europa no había sido arrasada por dos guerras, ese momento en que aún era posible recorrer Europa, visitar a amigos en otros países, compartir ideas e ideales con gente que pocos años después fueron sus enemigos. La cultura y el arte no solo nos hace más ricos, sino que nos hace ser mejores personas, y este libro es el ejemplo de ello. La sensibilidad y la humanidad que nos dan las humanidades, valga la redundancia, son valores fundamentales. Todos ellos nos dan lecciones de compañerismo y de bondad. Cada uno preocupado por sus propios proyectos, pero admirando al competidor por encima de todo.

 

He llenado mi libro con un montón de post-it de colores, de fragmentos para no olvidar, y sobre todo de aquello sobre lo que quiero leer más y profundizar. Para ello, también tengo la ayuda de la amplia bibliografía que nos incluye el autor al final del libro. Porque aunque se trata de una novelización de la historia, lo que nos relata es cierto.

 

El autor no es un cualquiera que ha buscado 4 datos. No solo ha estudiado Historia del Arte, y ha estado al frente de la revista de arte Monopol, sino que es socio de la casa de subastas berlinesa Villa Grisebach, responsable allí del arte del siglo XIX. Sabe de lo que habla y pone pasión en sus narraciones. No sólo nos ubica en el espacio y en el tiempo a todos estos grandes de la historia, sino que los entrecruza, haciéndoles coincidir en un tren, o en un parque. Quizá ahí reside otra de las genialidades del libro, en la forma de enlazar las curiosidades, generando otra historieta a partir de ahí.

 

Ojalá existiese un libro así por cada año de la historia, al menos la del siglo pasado. Os aseguro que entenderíamos mucho mejor el mundo en el que vivimos.

 

*Y si aún no os he convencido, leeros la reseña buena, la que cuenta de verdad, que es la del gran Alexis Ravelo, AQUÍ. Hasta con podcast incluido.

 

 

Título: 1913. Un año hace cien años.
Autor: Florian Illies
Editorial: Salamandra
ISBN: 9788498385342
Páginas: 320
Precio: 19€